Fuente: Diario Registrado.com
Arin Andrews nació siendo nena pero decidió dejar de serlo para ser un
varón. Por otro lado, Katie Hill era un varón aunque desde chico eligió
ser una nena. Ambos se conocieron transexuales y hoy están más
enamorados que nunca.
Los jóvenes se sometieron a terapias hormonales y a Katie se le realizó una cirugía de reasignación de género al cumplir dieciocho años. Hasta los 15 años, ella, hija de un coronel del cuerpo de Marines de Estados Unidos, se llamaba Luke.
Arin, que todavía no puede entrar en cirugía ya que tiene 16, anteriormente, se llamaba Emerald, y como niña llegó a ganar concursos de baile y belleza.
Se enamoraron al poco tiempo de conocerse, en un grupo de contención a transexuales en Tulsa, Oklahoma, y desde entonces, ganaron tanta confianza que hasta incluso se prestan la ropa vieja. "Ambos somos talla cinco, así que intercambiamos la ropa que nuestras madres nos compraban y nosotros odiábamos", asegura Katie."Nos vemos tan convincentes como chico y chica que nadie se da cuenta. En secreto nos sentimos demasiado bien, porque es como siempre quisimos que nos vieran", agregó.
"Desde los tres años, en el fondo sabía que quería ser una niña. Sólo quería jugar con muñecas, odiaba mi cuerpo de niño y nunca me sentí bien en él", relata sobre su infancia. Arin, por otro lado, tardó un poco más en darse cuenta. “ Fue a los cinco años, al empezar el colegio”, explicó.
"No me interesaban las cosas de nenas, pero tenía miedo de lo que los otros pudieran decir si se enteraban de que quería ser varón". "Mi mamá quería que practicara danza, pero mi sueño era hacer motocross con mi papá. Cuando las dos actividades empezaron a superponerse mis padres se peleaban, pero luego mi madre cedió. Hoy está orgullosa de su única hija", concluyó.



