Y esto es algo que no dejo de pensar. Me hubiese gustado haber nacido
mujer, pero no por cosas como la identidad de género (al carajo, soy
feliz con el género de turno que me tocó ser) ni con la vanidad de un
cuerpo para decorar y hacer desear. No. Me hubiese gustado haber nacido
mujer para poder tener en mi vientre una matriz y poder así tener la
oportunidad y el privilegio de poder ser madre.
No sólo engendrar
una vida, sino dar lugar a un ser hermoso, único y especial que sea lo
más importante en mi vida y a quien criar, enseñando y encaminando en lo
que me toque recorrer en sus primeros años de vida como un ciudadano de
este mundo.
Aunque también es cierto que podría ser padre... pero si ni siquiera fuí
capaz de hacer feliz a una mujer... alguien tan hermoso, bondadoso y
autosacrificado, quien, justamente, tenía un anhelo tremendo por ser
mamá. Y ni siquiera fuí capaz de colaborar para tener esa chance.
Si no nací mujer quizás sea como algún tipo de castigo para enseñarme
que, simplemente, nunca sería bueno y digno de ello y que por eso el
mejor modo que tuvo el destino para restringirmelo es haber nacido
varón.
Nada de esto tiene sentido, pero nunca le pidan sentido al sentir de un
corazón.
En fin, a seguir haciendo tonterías por ahí lo
único que necesito hacer en verdad es curar mi corazón y estar listo y
preparado para que si algun día logro hacer sentir feliz y a gusto a una
mujer, que esta tenga la oportunidad única de ser toda una mamá, y que
no este sola ni incomprendida sola en este camino. Sintiéndolo de ese
modo, quizás este asunto sea una bendición después de todo.