El siguiente servicio de Monitoréo Clandestino™ es auspiciado por el FBI©

Mostrando entradas con la etiqueta a matarse a pajas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta a matarse a pajas. Mostrar todas las entradas

16 dic 2011

A veces me gusta no tener ganas de hacerme la paja



Un tema más que recurrente para mí (por eso creo el tema) y que quizás identifique a alguno. O no. Pero igual es divertido.

Resulta ser que en más de una ocasión lo que más placer y gusto me da es no sentir la tentación o el deséo de hecharme una paja. A veces estoy polulando en actividades creativas o de ocio y de repente el deséo aflora. Se supone que está bueno cuando terminás y quedás contento con el orgasmo de turno, pero el tema es que hasta llegar a ese punto hay todo un proceso que, al fin y al cabo, nubla la cabeza de otras actividades y consume tiempo. Justamente, estos dos últimos factores son los que más se ven perjudicados por esta cuestión.

Quizás el problema sea que en el fondo las actividades que me dispersan son realmente aburridas y la paja se mete para terminar con esa monotonía. Quién sabe... el problema es que, si tengo que hacer un trabajo y, por la propia naturaleza del asunto, me "aburro", eh ahí el punto realmente molesto del asunto.

Creo que de ves en cuando la paja es molesta...




...aunque el resto del tiempo... ♥

11 may 2011

Noticias del Mundo: Ganó un juicio, podrá pajearse




Ganó un juicio y podrá masturbarse en el trabajo

El fallo le otorgó el derecho a intervalos de 15 minutos cada dos horas para poder atender a sus necesidades.

Ana Catarina Bezerra Silvares (Divulgação)

Una mujer de 36 años ganó un juicio para que le permitan masturbarse en su lugar de trabajo debido a que padece una rara enfermedad que le provoca una necesidad compulsiva de obtener orgasmos.

Ana Cararina Bezerra, divorciada con tres hijos y oriunda de Espírito Santo, Brasil, sufre de una alteración química en su cerebro que la lleva a buscar orgasmos para poder aliviar su severo estado de ansiedad.

Pese a que Ana recibe un cocktail de ansiolíticos para reducir su ansiedad, aún necesita masturbarse 18 veces al día. Durante el peor momento de su trastorno, debía tener más de 40 orgasmos diarios.“Fue en ese momento cuando pedí ayuda. Comencé a sospechar que esto no era normal”, aseguró.

Es a raíz de esta necesidad patológica que la mujer tuvo que recurrir a la Justicia para que le permitan masturbarse en su lugar de trabajo sin estar expuesta a sanciones. El inédito fallo le otorgó el derecho a intervalos de 15 minutos cada dos horas para poder atender a sus necesidades. También tiene permitido descargar imágenes eróticas a la computadora de la empresa.