El siguiente servicio de Monitoréo Clandestino™ es auspiciado por el FBI©

Mostrando entradas con la etiqueta quotéo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta quotéo. Mostrar todas las entradas

18 ago 2013

"Los comunistas me encerraron en un campo de concentración por escribir poesía" [quotéo]


Fuente: Libertad Digital



Como Dafinov y Vitanov, el superviviente del campo de concentración de Blene, Petko Ogoisky, cuenta los horrores que sufrió en su cautiverio.



Petko Ogoiski, en su casa de Sofía, recuerda el infierno que vivió en Belene 

En su libro El Manifiesto comunista, el filósofo Karl Marx hace un llamamiento a la violencia: "la existencia de la burguesía ya no es compatible con la sociedad. Sin la menor duda hay que suprimir a estas personas" mediante "intervenciones despóticas." Los comunistas búlgaros del siglo pasado se tomaron a pie de la letra los postulados marxistas al crear en los años 50 los campos de concentración de Belene y Lovech para acabar con los supuestos enemigos burgueses.

Como Nikola Dafinov y Bojidar Vitanov, supervivientes del campo de concentración de Lovech, Petko Ogoiski ha accedido a contar a Libertad Digital los horrores sufridos en otro campo de concentración, el de Belene. Cuando tenía 19 años, Ogoiski se convirtió en un "enemigo ideológico" del régimen por escribir poesía. "En mis poemas hablaba de la necesidad de libertad, tolerancia y democracia, y los comunistas me arrestaron porque, según ellos, estos eran valores burgueses." El búlgaro, miembro de la Juventud del Partido Agrario, tuvo que pagar un precio muy alto por su poesía "burguesa": durante los años 50 fue encarcelado en seis prisiones distintas y en un campo de concentración.

A Petko Ogoiski le arrestaron por primera vez en Vidin, donde cumplía el servicio militar obligatorio. Tras pasar varios días encarcelado en un sótano, los policías le metieron en un coche junto con otro preso y le llevaron hasta un bosque, lejos de la ciudad. "Ellos querían saber si teníamos cómplices, quién más escribía poesía antipatriota, etc. Como no les decíamos nada, los policías nos dieron palas y nos obligaron a cavar nuestras propias tumbas. Después de torturarnos, nos mandaron a la cárcel de Lom."

En Lom, el joven Ogoiski fue condenado a cinco años de cárcel por "querer restaurar el pasado fascista", "explotar el hombre por el hombre", "luchar por la restauración de la monarquía" y por "pedir la ayuda de países burgueses". "Siempre se aplicaban los mismos cargos y acusaciones a todos los detenidos. De la cárcel de Lom me trasladaron a la de Pleven, donde, en una celda para 12 personas, estábamos encerrados 35 prisioneros."

Después de pasar un año en la cárcel de Pleven y en la de Shumen, Ogoiski fue trasladado al campo de concentración de Belene, que se ubicaba en cinco islas en el Danubio. El búlgaro fue encarcelado en la isla Persin, de unas 43.000 decáreas, donde los todos los prisioneros tenían que construir un enorme malecón que evitara que la isla se inundara cuando subía el nivel del río. "Los comunistas asesinaban a todas las personas que no habían cumplido la norma de 5 metros cúbicos de tierra. Lo peor fue que después nos castigaban al obligarnos a llevar los cadáveres de nuestros amigos asesinados hasta un lugar de la isla, desde el que los transportábamos en un bote hasta la isla de Magarec. Fue allí donde teníamos que enterrarlos a toda prisa, porque los vigilantes nos amenazaban a muerte. "

En este contexto de constantes sufrimientos y torturas, Ogoiski recuerda con dolor el trágico final de uno de sus mejores amigos en la isla, Milko Demirev de Debelec. "Milko y yo siempre nos apoyábamos y nos dábamos fuerza, sobre todo, en los momentos más duros, cuando asesinaban ante nosotros a otros presos. Un día, mientras trabajábamos, Milko se detuvo para descansar durante un rato, y fue asesinado. Como castigo, yo tenía que llevar su cadáver durante un kilómetro hasta una de las orillas de la isla. Todavía no puedo olvidar mis manos ensangrentadas."

Sin embargo, Petko Ogoiski asegura que muchos prisioneros también murieron de hambre. "Teníamos derecho a unos 300 gramos de pan cada dos días, así que decidimos robar la comida de los cerdos de la pocilga que estaba en la isla." Ogoiski recuerda que en el camino entre la cárcel y el malecón, cada prisionero intentaba encontrar algo para comer: ortiga o hierba.

"Un día conseguí robar salvado de los cerdos, y en el camino vi a un amigo, con una carretilla. Decidí compartir el salvado con él, pero mi amigo me dijo que tenía prisa, ya que estaba transportando a un moribundo. Me acerqué a la carretilla y vi que estaba dentro un hombre degollado, y de su garganta salían vainas de guisante. El pobre hombre fue degollado por haber robado guisante. Él todavía emitía ronquidos "cuenta con mucha tristeza Petko Ogoiski.

Los sufrimientos de los prisioneros se hacían aun más insoportables durante los meses de invierno. "Dormíamos en unas barracas de madera, donde hacía mucho frío. Cuando subía unos metros el nivel del Danubio por las lluvias, las barracas se inundaban. Un día de enero decidimos boicotear nuestro "trabajo" en la isla hasta que no se solucionase este problema, y los comunistas nos castigaron al dejarnos atados en un pontón de chapa en el río. El pontón estaba atado a la orilla, así que no podíamos escapar. De vez en cuando, los comunistas mandaban a alguien a darnos algo de comer. Durante los seis días, en los que estuvimos atrapados en el río, murieron siete de mis amigos."

La pesadilla de Petko Ogoiski se acabó en 1953, cuando el campo de concentración de Belene fue clausurado. Sin embargo, como una respuesta a la Revolución húngara de 1956, el terror comunista en Belene fue reanudado hasta la caída del régimen en 1989. Se estima que en los campos de concentración de Belene y Lovech murieron al menos 28 000 personas. Ogoiski, que ahora tiene 83 años, denuncia la hipocresía de la dictadura: "Los comunistas demostraron que no les interesaba la igualdad entre los hombres. Se autodenominaban partido de los obreros, pero dime Usted, ¿cuántos obreros fueron enterrados en un mausoleo como el primer dictador comunista? Existían tiendas de lujo sólo para los comunistas, así como hospitales exclusivas para los gobernantes. En fin, nada burgués les es ajeno."

La hipocresía comunista continuó después de la caída del régimen: "Los mismos líderes comunistas, los obreros, que antes de 1989 nos decían qué tenemos leer, de qué tenemos que hablar y cómo tenemos que vestirnos, durante la transición consiguieron privatizar las grandes empresas estatales, y así hacerse millonarios" ha concluido Petko Ogoiski.


9 ago 2013

El ruso que se vengó de los bancos (por todos nosotros) [quotéo]

Fuente: http://alt-tab.com.ar


El ruso que se vengó de los bancos (por todos nosotros) 


Dmitry Argarkov es un ruso de 42 años que evidentemente tuvo una iluminación en lo que respecta a ingeniería social, algo que para los hackers de antaño era algo completamente primordial y que actualmente fue relegado debido a que la sociedad fue evolucionando – de forma algo lenta, eso si -  para ser un poco más avezada en lo que respecta a los avivados, aunque de vez en cuando se siguen viendo chispazos y algunos, como éste, no tiene desperdicio.
Dmitry quería sacar una tarjeta de crédito, escaneó los contratos y le modificó los términos del servicio. Le sacó el límite y le puso una tasa de interés al 0% y explicitaba que en caso de que el banco no cumpla estas reglas debía pagar una multa de alrededor de u$s 90.000. Y si el banco decidía rescindir el contrato tenía que ponerse con u$s 200.000.

Tinkoff – el banco – aceptó (obviamente sin leer los términos) el contrato y le envío la tarjeta de crédito a Argakov. Ahí empezó la novela.

(Un contrato es un acuerdo entre 2 partes… que no se puede romper… que no se puede romper…)

Al parecer (esta es la parte que me llama la atención sobre cómo lo hizo) el ruso se avivó cambió los papeles en el momento de la firma y en el banco firmaron los contratos. Listo, el tipo se convirtió en un cliente preferencial y si quería, podía comprarse un Lamborghini en cuotas sin interés y el banco, calladito, pagar.

Por primera vez, al menos que yo recuerde, un tipo logró que un banco no haya leído la letra chica del contrato. Al principio y cómo es lógico bloqueó la tarjeta y cada vez que el usuario no podía usarla el banco era avisado legalmente. Desde el banco lanzaron un arsenal jurídico contra el cliente, denunciándolo por estafa. Sin embargo en primera instancia las cortes de ese país dictaminaron fallaron a favor del señor Argakov. Tinkoff había firmado el contrato y fue a la corte por no cumplirlo… “Firmaron los documentos sin leerlos, lo mismo que hacen muchos clientes que luego no cumplen, son intimados a través de la ley por los bancos y luego juzgados por la corte, esto es al revés”.

Debido a estos problemas legales, el ruso de 42 años demandó al banco por alrededor de u$s 7.000.000 por romper el acuerdo. Por su lado el millonario banquero ruso lo demandó por estafa.

Obviamente el título es bastante tendencioso con mi forma de pensar sobre los bancos, sufrí indirectamente del corralito y de muchas otras cosas con los bancos. Así que en parte me alegra que un ciudadano de los miles de millones del mundo se la haya puesto, y con calidad. Seguramente las cosas terminen mal para el cliente y bien para el poderoso, pero bueno, que fue un “Fuck the system”.

Me despido con una frase de Henry Ford:

“Es bueno que el pueblo no entienda el funcionamiento de nuestro sistema bancario, porqué , si esto ocurriera, creo que explotaría una revolución antes de mañana por la mañana”.

29 jul 2013

“Más del 90% de la gente se cree todo lo que lee en internet” [quotéo]


Fuente: Ciencia Seminal


La famosa plataforma Polling Report asegura que más del 90% de los usuarios de internet creen todo lo que leen.


Los Ángeles, California.- No importa qué tan absurdo sea el contenido de un artículo, al parecer más del 90% de los usuarios de internet toman como verdad todo lo que leen en la red, según una encuesta reciente en el afamado portal The Polling Report, el efecto se consolida si el porcentaje es algo elevado o escandaloso.

“Al parecer la credulidad de los usuarios es tanta que los requisitos del cóctel son mínimos: usar el nombre de alguna casa encuestadora o algún sitio de internet medianamente conocido”, dice Charlie Madigan, columnista del Chicago Tribune: “otro ingrediente efectivo es usar el nombre de algún científico, reportero, o casi cualquier personaje que aparezca en una búsqueda rápida de google”.

La encuesta asegura que con la “democratización” de la información cualquiera puede tener una página de internet y publicar lo que sea, aunque no haya ningún cimiento sólido: “la mayoría de las personas tomarán literal lo que lean, antes de sospechar que puede ser un engaño, una ingeniosa forma de ser irónico o simplemente una broma de mal gusto” agrega Madigan.

Según el columnista del Chicago Tribune, tampoco deberíamos sorprendernos: “antes la gente creía que cerrarían hotmail simplemente porque “Andy y John” lo decían, pero esto ha perdido algo de efectividad, el usuario se ha vuelto más agudo y crítico, necesitan un engaño algo más elaborado”.

Sea para bien o para mal, la encuesta revela que la gente realmente cree y repite lo que lee, sin el mínimo criticismo, o un atisbo apenas de humor y sentido común.


17 jun 2013

"Atlas del Infierno", otro relato del argentino Alejandro Dolina [quotéo]



Fuente: Escritos Sudacas

"Atlas del Infierno", otro relato del argentino Alejandro Dolina

El Infierno, según El Bosco (1453-1516).
(Para ampliar ilustración, click sobre ella)

Enzo Lucione, el predicador, creía que la intimidación era el recurso para que los pecadores se arrepintieran. Durante toda su vida había recorrido el barrio de Flores, casa por casa, anunciando que se venía el fin del mundo, que el Juicio Final nos iba a agarrar a todos inconfesos y que el Diablo se estaba frotando las manos. Era un hombre brutal. Resuelto a defender la causa del bien, lo hacía sin misericordia. Muchas veces, agotados sus escasos argumentos, procedía a la conversión de impíos con una pistola Ballester-Molina que -según Lucione- era más eficaz que la Biblia. Lo habían echado del Ejército de Salvación, de los Testigos de Jehová y de los mormones. Junto a un grupo de amigos aficionados al tango fundó la secta Los esparos del Ñorse. Todos los sábados recorrían las milongas y mientras bailaban les murmuraban amenazas bíblicas a las muchachas, tratando de redimirlas, o en todo caso, de seducirlas. Lucione carecía de todo encanto. Su lenguaje era muy limitado y sus conocimientos casi nulos. Aconsejado por un chofer de camionetas, resolvió reemplazar sus discursos de compadrito por un folleto explicativo, cuya redacción encargó al bibliotecario Vicente Peluffo. Peluffo, que era ateo, tardó seis años en terminar el trabajo. En realidad, lo que hizo fue un brevísimo atlas del Infierno, prolijo, austero, despojado de toda grandilocuencia. Lucione protestó alegando que las calles que él recorría eran tan horribles que se necesitaba un Infierno muy riguroso para que los vecinos no lo sintieran como una mejora. Peluffo prometió corregirlo, pero nunca lo hizo. Transcribimos su texto completo.

DESCRIPCION DEL INFIERNO.

1) Ubicación
Las opiniones son muchísimas. Los romanos lo situaban bajo el Polo Sur.
Gregorio Magno hablaba de un volcán de las islas Lípari. Otros han señalado el
Etna, o el centro de la Tierra, o las Antípodas, o el Sol, o el valle de Josafat. En el Huon de Bordeaux se dice que el infierno es una isla llamada Moysant. Hugo de Auvernia jura que encontró la puerta del infierno en el lejano Oriente. Acerca de las puertas, se conocen varias: el pozo de San Patricio, en una de las islas del lago Derg, en Irlanda; el fondo de un lago cerca de Pozzuoli; la que se llama Averno, ubicada en el camino del cabo Tenaro, que fue la que utilizó Heracles para raptar a Cerbero; en la vecindad de Heraclea del Ponto, en Trecén; debajo de Jerusalem; en la boca de los volcanes; en Ceram, una de las islas Molucas. La principal de las entradas tiene nueve puertas: tres de bronce, tres de acero y tres de diamante.
En general se coincide en que el intierno está bajo la corteza de la Tierra. Los sabios de la Antigüedad creían que bajo los ínfimos sótanos estaban las raíces del Arbol de la Vida y del Arbol del Conocimiento, cuyas ramas superiores rozan el Trono del Señor.
Los griegos decían que bajo el Infierno había otra instalación aún más profunda: el Tártaro. La distancia entre la tierra y el Infierno era la misma que entre el Infierno y el Tártaro. Esta distancia fue precisada en distintas ocasiones y era exactamente la longitud recorrida en caída libre por un cuerpo al cabo de nueve días. Sin embargo, la palabra egea tar se relaciona siempre con la idea de
occidentalidad, así como salma indica la orientalidad. De este modo tar-tar
significaría "muy, muy al oeste".

2) Extensión
El propio Satanás midió una vez el Infierno, por orden de Cristo, y calculó que desde la puerta hasta el fondo había 100.000 millas. Resulta extraño que un establecimiento situado en el interior de la Tierra sea mucho más largo que el diámetro de ésta. Otra cuestión aparece: si el Infierno es eterno, la Tierra también debe serlo.
Pero hay dictámenes en disidencia: Milton no ubica al Infierno en el centro de la Tierra sino a una distancia tres veces mayor que la que nos separa del planeta más lejano (unos 990.000.000 de leguas); el jesuita Cornelio Lapide calcula unos 200 nudos. El ruso Salzman, que es jugador de dados, conjeturó que un lugar destinado a desagradar debía ser, ante todo, chico. Los réprobos debían estar amontonados unos sobre otros, sin privacidad, porque la privacidad es también la libertad. Salzman sostenía que así como en el cielo (o en el amor) el deleite está dado por quien nos acompaña, en el infierno el principal tormento consiste en la vecindad de personas poco recomendables.

3) Centros urbanos
Emmanuel Swedenborg, que recorrió prolijamente el cielo y el infierno, declara que las ciudades terrestres tienen su doble en las alturas y su triple en el abismo.
Existe una Londres celeste y una Montevideo infernal, para deleite de los bienaventurados ingleses y para tormento de los réprobos uruguayos. En todo caso, Swedenborg juraba que la vida de ultratumba no era una condena ni una recompensa, sino una elección. Los malvados elegían el infierno. O mejor dicho, el lugar que elegían los malvados se convertía por esa misma razón en el infierno.
Dante representa la ciudad de Dite, rodeada de fosos hediondos, torres de fuego y murallas de hierro. San Buenaventura cree que el infierno es enteramente urbano. Sin embargo, innumerables cronistas consignan la existencia del continente helado, al este del Orco. Allí viven las arpías, las hidras, las gorgonas y las quimeras. Es una región de tempestades perpetuas, de huracanes
y de granizo.
La capital del infierno es Pandemónium, que más que una ciudad es el castillo y cuartel privado del Diablo. Esta construcción puede considerarse una criatura, pues responde a las órdenes de Satán. Con sólo decir una palabra aparecen o desaparecen habitaciones, se abren o cierran puertas, etc. El Pandemónium manifiesta el mayor de los lujos, pero también el más tremendo horror. Desde sus torres más altas es posible ver todo el Infierno.
Además de las habitaciones del Príncipe del Mal, están los aposentos de los demonios principales: Asmodeo, Abadón, Mammón, Belial, Leviatán, Mefistófeles, Belcebú, Astaroth. Se trata de antiguos Serafines y Querubines, que después de la Caída se convirtieron en ministros y alcahuetes de Satán.
A pesar de los esfuerzos que se hacen por conservarlo, el Pandemónium muestra un aspecto bastante ruinoso. Esto sucede en todas las construcciones del Infierno.
Otros hablan de la Babilonia infernal, perpetuamente incendiada, recorrida por aguas turbias y cubierta por un cielo de hierro y bronce. Los vientos son helados o abrasadores. Las plantas son siempre venenosas y los animales son monstruos cuya razón de existir es atormentar a los condenados.

4) Hidrografia
Hagamos mención de los principales ríos: *Cocito: también llamado Río de los Lamentos, a causa de los lastimeros sonidos que en sus orillas resuenan. Su corriente es muy fría y se dice que sus aguas no son otra cosa que las lágrimas de los condenados. Se une con el Flegetonte, que es el río de las llamas, en una gran cascada de la que nace el Aqueronte.

* Aqueronte: es el río que atraviesan las almas para llegar al reino de los muertos.
Es un río lento, negro y profundo, de aguas amargas y orillas imprecisas,
cubiertas de cañaverales. Los romanos lo situaban en las cercanías del Polo Sur.
El barquero Caronte se ocupa de cruzar a las almas hasta la orilla opuesta del río.
Se trata de un viejo horripilante que conduce la barca, pero no rema. En verdad, obliga a las mismas almas a hacerlo. Por cada viaje cobra un óbolo y es por eso que los antiguos sepultaban a los muertos con una moneda en la boca. Cuando Heracles visitó los infiernos, le dio una soberana paliza y lo obligó a pasearlo.

*Leteo: es el río del que bebían los muertos para olvidar su vida terrestre. Se le llama también Fuente del Olvido. Algunos dicen que el famoso licor que limpia los ayeres no es otra cosa que agua del Leteo. Su curso es silencioso y apacible, aunque lleno de caprichosas sinuosidades. Los condenados procuran inútilmente mojarse siquiera con una gota de estas aguas para perder en dulce olvido el sentimiento de todos sus males. Pero jamás lo logran. La mismísima Medusa custodia esta corriente.
*Estigia: sus aguas tienen propiedades mágicas. Es el río en el que Tetis sumergió a su hijo Aquiles para hacerlo invulnerable. Los dioses lo usaban para comprometerse por juramento. El procedimiento usual era el siguiente: Zeus enviaba a Iris a llenar una jarra, ante la cual se juraba. Si el dios cometía luego perjurio le esperaba un castigo horroroso. Permanecía un año sin respiración. Tampoco podía comer ni beber. Finalizado ese año, quedaba durante otros nueve al margen de los dioses, sin participar de sus reuniones y festines. El río Estigia tiene origen en una fuente de la Arcadia, cerca de Nonacris, que tal vez quiere decir "nueve precipicios". Sir James Frazer visitó el lugar en 1895 y explicó la descripción de Hesíodo, que habla de pilares de plata, observando que durante el invierno enormes carámbanos cuelgan sobre los desfiladeros. La fuente brota de una roca y luego se pierde bajo la tierra. Sus aguas son venenosas, quiebran el hierro y los metales y no es posible llenar con ella ninguna vasija o recipiente sin que se rompa. Sólo los cascos de los caballos la resisten. Suele contarse que Alejandro de Macedonia murió envenenado por esa agua. Sin embargo, Frazer declaró que un análisis químico había revelado la ausencia de sustancias venenosas. Población La raza diabólica es muy numerosa. Algunos calculan que llega a sumar 10.000 billones.
En 1273, el cardenal de Tusculum recibió una revelación divina, conforme a la cual los demonios serían 133.306.668. La tradición hebrea hablaba de una cantidad menor: apenas 200, según el libro de Enoc.
Además de los demonios viven en el Infierno numerosos monstruos adjuntos que ayudan en las torturas y -por supuesto- los condenados. El número de estos últimos se obtiene calculando la cantidad de personas que han muerto desde Adán y restando a la cifra obtenida la suma de los que han ido al Cielo y al Purgatorio.
6) Decadencia del InfiernoEl poder del Diablo es limitado. No puede estar presente mucho tiempo en un lugar. Aparenta belleza, pero siempre alguna parte de su cuerpo presenta una deformación. Lo quema el agua bendita. Lo sigue siempre una estela de olor inmundo. Pero tal vez, la peor de sus limitaciones sea la imposibilidad de ordenar y mantener una estructura tan enorme y compleja como el Infierno.
Todos están demasiado viejos. Los ministros se han vuelto perezosos. Los demonios más activos se cansaron ya. Las tentaciones tienden a la ineficacia. Los pactos diabólicos son cada vez más escasos. Esto no obedece a la derrota del Mal, sino más bien a su triunfo. Los hombres se condenan solos, por mera estupidez o malevolencia, sin que haga falta la intervención demoníaca. Una vez muertos, tampoco es necesario ocuparse de atormentados, pues ellos mismos cumplen esta tarea con insólita eficacia. De este modo, el Infierno está lleno de legiones ociosas que vagan entre las llamas sin saber qué hacer.
7) Ventajas del Infierno
Sin caer en el consuelo insolvente, hay que decir que el condenado puede hallar alivio a sus dolores merced al poder de adaptación que es proverbial en la raza humana. Al cabo de mil años ardiendo, uno empieza a acostumbrarse. Es esencial en un gran dolor su carácter sorpresivo.
En otro orden de cosas, quien se halla en el abismo no puede ser amenazado, y que la amenaza consiste en prometer un mal. El mismo razonamiento nos hace advertir que en el Infierno nadie tiene miedo. Y una cosa más: toda noticia es buena.
8) Caprichos jurídicosConviene que los espíritus leguleyos anoten estas normas extravagantes.
Es posible salir del Infierno, salvo que uno haya comido algo en él. Después del primer bocado, las puertas se cierran para siempre. Los tormentos son perpetuos e incesantes, pero Dios concede recreos. Tal vez el Día de Navidad.
Una leyenda de finales del siglo IV relata la visita de San Pablo y el arcángel Miguel al reino de la perdición. Al ver el sufrimiento de los pecadores rogaron a Dios misericordia. Jesús se presentó en persona en el Infierno y concedió a todas las almas la gracia de no sufrir tormento alguno desde la hora nona del sábado hasta la prima del lunes. San Pedro Damián cuenta que cerca de Pozzuoli hay unas aguas pestíferas desde donde surgen unos pájaros espantosos que sólo son visibles desde la noche del sábado a la mañana del lunes. Jamás se alimentan. No es posible cazarlos. Algunos creen que son almas de condenados que disfrutan del consuelo concedido por Cristo. Sin embargo, los ruegos de los santos no deben ser muy frecuentes: suele afirmarse que los huéspedes del Paraíso hallan deleite en contemplar el sufrimiento de las almas en el Averno. Cualquiera puede imaginar la escena: una morralla de papanatas celestiales asomada al abismo, burlándose con gritos chuscos, arrojando porquerías y escupiendo. Abajo, entre las llamas, los condenados alzan puños como brasas, mientras gritan:
-¡Hijos de puta!
Dios mismo pone fin a la vergonzosa escena, echando a patadas a la patota de santurrones.
El hombre moderno, ansioso de mediciones exactas, desea saber qué posibilidades tiene de salvarse. Julián Loriot, célebre orador del siglo XVII, elaboró estadísticas consultando a un resucitado: de cada sesenta mil muertos, uno va al Paraíso, tres al purgatorio y 59.996 almas marchan al Infierno. Juan Crisóstomo calculaba que no había más de cien elegidos en toda la población de Constantinopla. Un eremita se le apareció a San Bernardo en su lecho de muerte y le aseguró que de los treinta mil muertos de aquel día se salvarían sólo dos. En cuanto al Juicio Final, debe recordarse que tendrá lugar en el valle de Josafat, no lejos de Jerusalem, y después de la resurrección, que habrá puesto a los condenados en posesión de sus hediondos y deformados cuerpos. Cristo dictará la sentencia en lengua siriaca.
En 1274, el Concilio de Lyon fundó el purgatorio. Allí van los que no son malos del todo y pueden beneficiarse con las oraciones y actos piadosos de los vivos. Enzo Lucione repartió entre los vecinos el folleto creado por Peluffo pensando que una amenaza impresa es más eficaz que una verbal. Sin embargo, la gente siguió pecando. Los vigilantes, que saben de amenazas, enseñan que el mal prometido debe parecer inminente. No importa tanto la aspereza de un castigo como la certeza y proximidad de su ejecución. Los delincuentes menos dotados sometidos a interrogatorio suelen confesar sus crímenes sólo para terminar con las presiones y los cachetazos. No calculan que el precio de ese alivio será una terrible condena. Las mentes pobres no reaccionan sino ante peligros inmediatos. El Infierno es lejano y acaso inexistente. Agotados los folletos, Lucione abandonó su misión de salvar almas y se perdió en el olvido.

28 ene 2013

Instrucciones para la masturbación del hijo [quotéo]



Fuente: SoHo.com.co


Hernán Casciari, el mítico fundador del blog y la revista orsai, escribe en exclusiva para SoHo una narración memorable.



Si lees estas líneas es porque hoy cumples 13 años y porque yo estoy muerto. Las redacto antes de partir a la batalla, casi sin armas, para enfrentarme a un enemigo superior. Ahora eres un niño de once meses —llevo aquí tu foto—, pero mi ahora es tu ayer y no nos sirve. Escribo a trompicones. Las balas pasan tan cerca que es probable que ya tengas 13 años. Es buen momento, entonces, para que tengamos una charla de hombre a hombre. Me habría gustado hacerlo en persona, pero ya ves: las cosas nunca son como las deseamos.


Supongo que el vivir sin tu padre te marcará para siempre. Has visto mis fotos, te han contado algunas historias, quizá te han dicho en qué guerra he muerto, pero no puedes imaginar al hombre que fui. No te preocupes, nadie podría. Además, yo no soy el de las anécdotas felices ni tampoco soy el hombre que aparece en los retratos que miras. Las personas se conocen de verdad en medio del aburrimiento y traban amistad, si lo hacen, con la rutina de los días. No tendremos —no tuvimos— esa suerte.

Entre estas rutinas hay una, que ocurre más o menos a tu edad, en donde el padre debe tener el valor de dar al hijo consejos fundamentales. Voy al grano porque tengo poco tiempo y menos luz. Es muy probable que hayas comenzado a notar ciertos cambios en tu cuerpo. Tu madre, que es una mujer bondadosa pero poco dada a la conversación, no sabrá explicarte qué ocurre, ni darte consejo para que aquello suceda de un modo placentero. No la culpes, porque es un tema masculino. Y, si me apuras, solo de ciertos hombres.
En breve tendrás (o quizá ya los tengas) amigos mayores o más espabilados que te explicarán las mejores técnicas para el desahogo automático del cuerpo: dormirse la mano, por ejemplo, o agujerear medio kilo de carne y calentarla hasta los 29 grados. Todo esto será válido y al mismo tiempo será falso. No redacto esta carta para enumerar maniobras eficaces ni para revelarte accesorios.

El chimpancé también hace lo que haces tú cada noche. Con un poco de suerte, en un laboratorio se le podría enseñar al chimpancé la técnica de dormirse la mano o la de calentar un trozo de carne para darse mejor placer. Pero tú tienes algo que el chimpancé no tendrá nunca. Me refiero a una herramienta muy poco valorada por los adolescentes y por los hombres vulgares: la fantasía privada.

La fantasía privada, la masculina, la secreta, se construye sobre la base de dos consignas: qué haría yo si, cuando eres joven e inexperto; y qué hubiera pasado si, cuando eres mayor y te arrepientes de las oportunidades perdidas. Con estos mínimos recursos los hombres de bien le ponemos fin al tema de la imaginación, una herramienta que, por lo demás, utilizamos poco.

Ahora eres muy joven, pero llegarán tiempos de padecer un largo viaje en avión o tren, de intentar conciliar el sueño en vano, de esperar en una esquina a que llegue alguien que no aparece... Es entonces cuando debes hacer uso del qué haría yo si y del qué hubiera pasado si. Con la práctica, cualquier tiempo monótono puede convertirse en un tiempo clandestino.

Toma papel y lápiz, porque lo que voy a decirte es más valioso que cualquier manualidad que te enseñen, en la escuela o en la calle, tus camaradas mayores. La imaginación privada masculina se desarrolla únicamente en dos contextos:

a) bajo el amparo de un hecho inconcluso del pasado (“qué hubiera ocurrido si me hubiera animado a proponerles un trío a las mellizas Klein la noche que estaban borrachas al lado de la piscina; desarrollar la idea hasta acabar”); o
b) en la sospecha de un futuro improbable (“qué haría yo si la vecina del quinto me viene a pedir azafrán un sábado a las dos de la madrugada, en camisón; explayarse sobre el tema hasta acabar”).
No hay más recursos que esos dos; ni en el universo de la fantasía masculina ni en la literatura erótica en general.

Con estas introducciones no te serán necesarias las películas pornográficas, ni las revistas donde aparecen mujeres desnudas, ni los binoculares en la oscuridad para fisgonear las azoteas. Qué haría yo si... Qué hubiera pasado si... Esas cuatro palabras, y no otras, deberán servirte como contraseña para todas tus noches, desde hoy y para siempre.

Los hombres —mayores o púberes, lo mismo da— tenemos una extraña virtud: solo sabemos de qué modo actuar cuando ya ha pasado la ocasión propicia o cuando esta aún no se ha presentado. En el momento preciso, justo allí, no podemos reaccionar; antes y después, lo tenemos más claro que el agua. Pero al menos lo sabemos, con tardanza o con clarividencia, pero lo sabemos; y eso es lo que importa. El chimpancé no lo sabrá nunca; ningún animal de la selva sabe casi nada sobre la frustración.

Como te he dicho al principio de esta carta, hijo, las cosas nunca son como las deseamos, y esa verdad es la madre de la imaginación privada. A tu edad, y durante algunos años, tus fantasías nocturnas te llevarán por el camino de la ficción porque todavía no tendrás memoria de tus fracasos; pero, con el tiempo, todos los hombres nos quedamos con una sola fantasía privada. Una sola. Y siempre comienza con la triste música del qué hubiera pasado si. Volvemos a reeditar, una y otra vez, la misma escena trunca que nos obsesiona.

¿Qué harías, hijo, si la joven profesora suplente de francés, que te ha encontrado fumando solo en el baño del colegio, en lugar de llevarte de una oreja a la dirección te pidiera un cigarro y se quedara allí, contigo? ¿Qué harías si, entre calada y calada, te confesase que se ha separado hace tres meses y que echa de menos el calor de alguien en su cama? Y si enseguida te dijera, por ejemplo, que pareces mayor de lo que eres y después te rozara al descuido una pierna, ¿tú qué harías?

Yo, que soy tu padre y quizá ya estoy muerto, hace algunos años fui un alumno estúpido y tembloroso. La historia de la profesora de francés me ocurrió en la vida real, no en el mundo privado de las sábanas, y entonces me escapé del baño, corrí por el patio del colegio como un cobarde. No supe qué hacer con semejante porción de realidad servida en una bandeja. Hui.

Antes de ese día mis noches eran irreales de principio a fin. Utilizaba únicamente el qué haría si, y con eso me contentaba. Pero desde esa misma tarde, solo en la cama o en la ducha, comencé a descubrir las infinitas variantes que me había ofrecido, sin saberlo, la profesora suplente de francés. Ella había abierto una puerta. El placer ahora me resultaba más doloroso y humillante, pero su hallazgo inauguró un sinfín de mundos paralelos.

A veces, yo la desnudaba en el baño del mismo colegio, trabando la puerta con el talón de mi zapato. Otras veces iba a su casa la noche siguiente, y ella me había dejado la ventana de su cuarto entreabierta. En ocasiones nos encontrábamos en el gimnasio y estirábamos unas colchonetas raídas; o nos escondíamos de todos en la oscuridad del salón de actos. A veces, en mi fantasía, la chica que me gustaba nos veía desnudos y se ponía celosa. Otras veces se acercaba a nosotros, se nos unía. Cada noche yo tenía un romance diferente con mi profesora de francés. Un romance que comenzaba, siempre, con la conversación real y la caricia real en la pierna. Esa verdad sin discusión le daba al resto de la utopía un poder deslumbrante.
Cuando terminé los estudios, seguí fantaseando con ella. Al casarme con tu madre, continué viviendo en el mundo solitario de mi profesora de francés. Incluso cuando quiero poner la mente en blanco o pensar en otra cosa, la película comienza y no puedo dejar de verla hasta el final, porque el final nunca es el mismo. Todavía lo hago algunas noches, cuando esta guerra absurda me permite estar solo y a oscuras. Imagino el momento inicial del cigarrillo y la conversación que alguna vez ocurrió en este mundo, y después construyo las diferentes variaciones que pudieron ser y no fueron. Las del otro mundo, las que me completan.
Ojalá pienses, durante tus primeras noches de placer solitario, en mi profesora de francés, en esta historia que te he contado. Comienza a imaginar la escena por donde yo la he dejado: cuando ella me mira, fuma despacio y me roza una pierna. Ella era guapa y tenía algo de tristeza en los ojos. Después puedes continuar la historia por donde tú quieras. Acaba por mí, hasta el último de los días.

El desahogo masculino es un amor a destiempo, un romance nocturno que ocurre en épocas paralelas que no se cruzan. Se parece mucho a esta conversación remota, hijo, en la que yo le hablo al hombre que serás, y en la que tú me escuchas cuando ya estoy muerto.

23 ene 2013

Braid, el videojuego donde hallé reflejado mi propio fracaso amoroso [quotéo]


Buenas. Cito esta nota principalmente porque en el recorrido narrado por la odisea del héroe me di cuenta de que se hallaba reflejada mi propia historia. La de mis errores, la que me llevó a quedarme solo ya perder al amor de mi vida (aunque digan lo contrario, nunca la desdibujé; vi sus ideales y los míos, ella es perfecta, no una fantasía distorsionada de mi memoria). No es una translación absoluta ni textual, pero sí me identificó. Como cuando pasás por un determinado estado en tu vida y entonces empezás a escuchar las letras de las canciones de amor que siempre estuvieron ahí pero a las que nunca antes les habías prestado atención.
 
Es cierto que Al final el articulo abarca teorías sobre una bomba atómica y demás. Eso ya no tiene que ver conmigo, pero como ocurre con todos los quotéos del sitio, no lo podaré del artículo. Así que en fin, acá tienen la nota.

Fuente: Gamefilia



Entendiendo a Tim, comprendiendo Braid.


Hace algo más de una semana de mi compra del Braid, un juego plataformero que adquirí después de pensármelo mucho a través del Xbox Live, y lo terminé (del todo, con los puzzles y el mundo 1) el domingo. Todos los que lo hayáis jugado habréis notado que es un juego especial, una obra bastante peculiar, y si además lo habéis terminado habréis catado también su profundidad; no en vano, Braid es bien valorado tanto por la crítica profesional como por el público, dando a la actual generación un toque de originalidad y frescura, como hizo ICO en la Playstation 2, por ejemplo.
 
No soy el único, pues, que quedó pensativo con su final. Reflexioné, me tomé mi tiempo de meditación para comprender lo que había pasado ante mis ojos, quería saber, entender. Debo decir que, después de este proceso, pude apreciar Braid como la grandiosa obra maestra que es, la cual me atrevo a calificar de artística. Les invito a relfexionar, una vez más, conmigo.
 
---
 
-Lo que pensé a priori:
 
Mi primera resolución se basaba en una relación amorosa fracasada, turbia, fruto de la precipitación y la ignorancia de juventud. Tim parece buscar, a priori, una princesa de cuento de hadas, como si emulara al ayer cumpleañero Super Mario Bros., su amor platónico; aunque uno no tarda en darse cuenta de que no es así, que Tim no busca a una princesa, busca a su princesa. Los relatos de sus mutuos recuerdos que se nos muestran nos dicen tal cosa, aunque no como una relación aun por nacer, sino como algo cercano a su propia muerte (sentimentalmente hablando). Si me lo permitís, quisiera citar el primer texto que se nos muestra en el juego, el primer libro del mundo 2 (el mundo incial):
 
"Tim ha emprendido una búsqueda para rescatar a la princesa. Ha sido secuestrada por un monstruo horrible y malvado.
Sucedió porque Tim cometió un error."
 
Vemos como Tim se culpa a si mismo de la pérdida de su ser querido. Él quiere salvar a su princesa del fruto de su error, mostrándonos como Tim ve la posibilidad de volver a ser el héroe que antaño fue. Veamos el sexto texto del mismo mundo, que cierra la presentación de "Tiempo y perdón", nombre del segundo mundo:
 
"Tim y la princesa descansan en el jardín del castillo, se ríen, ponen nombres a los pájaros de vivos colores. Se ocultan los errores el uno al otro, los guardan entre los pliegues del tiempo, a salvo."
 
Son los tiempos que Tim echa de menos, los que quiere recuperar. El pasado le llama. El pasado, los errores a reparar, base argumental y jugable. Aquí ya apreciamos la estrecha simbiosis entre estos dos elementos, lo que le da a Braid una estructura narrativa muy particular.
 
Nuestro protagonista sigue avanzando, resolviendo todos los problemas que se le planteen. Está decidido a llegar al final para poder volver al principio. Con la llegada al tercer mundo ("Tiempo y misterio") gana fuerzas nuestra creencia de una separación amorosa. La princesa parte de viaje, un viaje cuyo destino no importa,la relevancia es la distancia que ella desea, su separación con Tim, ella desea un abandono. Esto es lógico una vez leidos los cinco textos de este mundo, donde aparece un Tim sobreprotector donde sus intentos de preservar la figura de su princesa llegan a ser agobiantes, un intento de aislamiento de todo mal y error que la acaba apartando de su propia libertad, mientras Tim no se da cuenta que sus errores nacen de esa protección. Les presento otras citas, éstas del segundo y tercer texto, respectivamente de este tercer mundo:
 
"Durante mucho tiempo su relación había sido feliz. Él había sido sobreprotector, repelía sus errores antes de que tocasen a la Princesa. Asimismo, controlando extrictamente sus errores, ella siempre le complacía."
"Pero estar completamente protegido en la comodidad de un amigo es un modo de existencia con graves implicaciones. Para complacerte perfectamente, ella debe comprenderte perfectamente. Así, tú no puedes desafiar sus expectativas ni huir de ella. Su bondad te ha rodeado, y los logros de tu vida no irán más allá del mapa que ella ha dibujado."
 
La felicidad de Tim es su sensación de compenetración con la princesa con intentos sobreprotectores que acaban volviéndose posesivos. El viaje que hemos visto no es un viaje propiamente dicho: la princesa le está dejando.
A partir de aquí, los textos muestran distintos recuerdos donde Tim busca ese error que quiere reparar, un error que siempre estubo ahí y que aun no consigue ver. Cada mundo que sigue, cad anivel en nuestro progreso, va perdiendo colorido, tomando tonos progresivamente más gricaseos y tristes. A partir de distintos fragmentos de textos, podemos vislumbrar más detalles de su relación. Les muestro algunas citas importantes:
 
Textos 1b y 4a, Epílogo:
"Su brazo era un gran peso sobre sus hombros, una opresión en su cuello. "Me agobias con tu ridícula necesidad", dijo ella. O dijo: "Vas en la dirección equivocada y me arrastrarás contigo". En otro tiempo, en otro lugar, dijo: "Deja de tirarme del brazo, ¡me haces daño!""
"La tienda de caramelos. Todo lo que quería estaba al otro lado del cristal. La tienda estaba decorada con vivos colores, y los olores que emanaba le volvían loco. Intentó alcanzar la puerta, o acercarse al cristal, pero no pudo. Ella se lo impedía con gran fuerza. ¿Por qué lo haría? ¿Cómo lograría liberarse de su abrazo? Pensó en usar la violencia."
Una conclusión clara sería que Tim fuera un maltratador. Aunque el primer texto parece decirlo de una forma más directa,es en el segundo citado donde vemos cómo busca una solución para dominar a la princesa, y por su cabeza pasa la violencia.
 
Texto 1, mundo 5 ("Tiempo y decisión"):
"Ella nunca comprendió los impulsos por los que se movía, nunca percibió bien la intensidad que, con el tiempo, trazó surcos en su rostro. Nunca estuvo tan unida a él; aunque él pensara que sí y le susurrara al oído palabras que únicamente un alma gemela debería escuchar."
No llegué a notar nada por mi mismo en este texto, pero navegando por la web encontré un blog donde le daban importancia y, después de leerlo, lo vi posible y lo añadí a mis conclusiones. Tim podría despreciar a la princesa por tener un nivel de estudios inferior a él, provocando esa falta de comprensión que se nos refleja.
En ese mismo texto encontré una mención a los dos primeros puzzles a resolver: en ambos aparecen bebidas. Se puede sospechar, pues, que Tim fuera un alcohólico.
 
Texto 2, mundo 6 ("Duda"):
"Pero el anillo revela su presencia. Su brillo es para los demás como una señal de advertencia. La gente duda al acercarse. Sospecha, desconfianza. Cualquier contacto humano se arruina antes de que Tim pueda abrir la boca."
Al llegar al sexto mundo rápidamente nos damos cuenta de la importancia del anillo, la alianza, tanto en los textos como en el mecanismo del mundo, donde podemos depositar la alianza para que todo a su alrededor se modere, vaya más despacio. Tim y la princesa habrían estado casados, un matrimonio joven y precipitado que les habría dejado insatisfechos. Tim ve esta unión y su símbolo, el anillo, como una carga que le mantiene atrapado en una espiral, un círculo, donde solo están él y la princesa, donde solo puede descargar sus sentimientos dominantes sobre ella. Su necesidad de evadirse solo puede ser parcialmente satisfecha con el olvido de dicha unión y, en consecuencia, del anillo.
 
Además de estos textos, las banderas del final de cada mundo me despertaron curiosidad, las había visto en algún sitio. No eran banderas de países, sinó marineras. Busqué su significado por la red y obtuve algo curioso: todas ellas significan "parar", "stop", de un modo más o menos radical según la bandera, avisando de su error (una de las banderas significa "Gobierna usted hacia un peligro").
 
El castillo no es, tampoco, un elemento casual, un simple homenaje al celebérrimo fontanero; el castillo es aquí el símbolo de lo correcto, de una realidad estable y fuerte como los cimientos del mismo. Al final de cada mundo encontramos uno, como si nos estubiera susurrando la forma de esa fuerte realidad que Tim quiere recuperar, que intenta arreglar, que necesita reconstruir:
 
Textos 5-2 y 5-3, Epílogo:
"Comprueba el peso de la piedra; ve que puede levantarla, y también las otras. Puede colocarlas juntas para crear unos cimientos, un dique, un castillo."
"Para construir un castillo del tamaño adecuado necesitará muchas piedras. Pero con lo que tiene ya, parece un comienzo aceptable."
 
Pero esos castillos no están solos, les acompaña una bandera de las anteriormente comentadas. Quizá sea la propia realidad que le esté diciendo "Alto, no sigas", pues sabe lo que puede suceder con sus errores, sabe que éstos hacen del destino un final incierto y que lo agraban cada vez más. Me decanto por esta segunda interpretación como la más fuerte, gritando a Tim con un llanto de desesperación.
 
Como punto final a esta teoria, decir que en la última fase del mundo 1 (el último en ser jugado) empezamos viendo cómo la princesa huye de una especie de caballero y nosotros la seguimos ofreciéndole ayuda aunque, una vez acaba la fase y hacemos marcha atrás en el tiempo (pues en este mundo el tiempo iva al revés,  avanzando cuando rebobinábamos), se observa cómo la princesa huye de nosotros, dificultando nuestro camino, y cómo el caballero en realidad le está ofreciendo ayuda y la está rescatando. Se aparta de Tim, desesperada, buscando a un salvador. Y cuando lo encuentra somos dirigidos al Epílogo.
 
---
 
-El verdadero significado:
Una segunda interpretación posible aparece al final, leyendo los últimos libros del Epílogo, y resulta bastante más fatídica: Tim podría ser uno de los científicos responsables de la primera bomba atómica. El texto con tan impresionante revelación contiene una famosa cita de T. Bainbridge, uno de los responsables del Proyecto Manhattan:
 
Texto 3a, Epílogo:
"Analizó la caída de una manzana, el giro de las esferas metálicas colgadas de un hilo. Gracias a estas pistas encontraría a la Princesa, vería su cara. Tras una noche de jugueteo ardiente, él se arrodilló tras un búnker en el desierto; tomó un trozo de cristal de soldador ante sus ojos y esperó.
En ese momento la eternidad se suspendió. El tiempo se detuvo. El espacio se redujo a un ínfimo punto. Era como si la Tierra se abriera y los cielos se desgarraran. Se sintió como si estuviese asistiendo al nacimiento del mundo.1
Alguien cerca de él dijo: "Funcionó".
Alguien más exclamó: "Ahora todos somos unos hijos de perra"."
 
No deja lugar a dudas, y con solo este fragmento se puede asegurar que el "Proyecto Manhattan" es la verdadera temática de Braid, la princesa es la bomba atómica. Pero, por supuesto, no es la única alusión que se hace a ello, pues encontramos montones de símbolos a su alrededor que, una vez llegamos al Epílogo, empiezan a cobrar significado y nos dan una segunda revelación: estamos en Japón. Veámoslo:
 
- Las banderas seguirían siendo súplicas para que parásemos y detubiéramos nuestro avance, pero serían más bien señales de rendición de Japón.
 
- En algunos mundos encontramos escondidas ecuaciones relacionadas con la bomba atómica. También podemos encontrar estatuas de gente sin rostro, simbolizando el ataque indiscriminado en el que las personas perdieron su propia identidad individual, pasando a ser simplemente parte de un experimento.
 
- Cada mundo que exploramos es más triste que el anterior: pierde el colorío inicial, da una sensación melancólica, la música se deforma volviéndose algo triste... La vida se pierde.
 
- En el mundo 1, Tim huye de una ola de fuego, mientras la princesa corre en la parte superior de la pantalla. Esa pared ígnea es la explosión de la bomba atómica, la misma que arrasó la ciudad de la pantalla de título, Hiroshima.
 
- La ciudad que vemos al inicio, en la pantalla de título, es una ciudad en llamas arrasada por la bomba atómica. Además, podemos leer "Braid" escrito con letras de fuego.
 
- Cuando llegamos al final del Epílogo podemos leer unos textos que nos hablan de la reconstrucción de un castillo (los textos 5-2 y 5-3 anteriormente citados) y la imagen del mismo, aunque si nos fijamos un poco podremos ver representada la bomba atómica cayendo encima de la ciudad de Hiroshima, con una bandera izada, símbolo de rendición, pero de color verde, diciendo al bombardero "adelante".
 
 
Además, y como colofón, existen ocho estrellas secretas. Una vez reunidas nos encontraremos con una constelación en el inicio del título. En ella, aparece la princesa encadenada. Hay que unir esta imagen con el método de obtención de las estrellas, pues nos obligan a realizar cosas ilógicas, sin ningún sentido. Con ello, los creadores de Braid buscaban que el jugador se saltase las normas, pues una de ellas dice que "todo tiene una resolución lógica y natural". Un ejemplo claro de lo que me refiero es la obtención de una estrella en la que debes permanecer quieto 2 horas. Ésto busca una reflexión sobre el famoso "el fin justifica los medios" que debe unirse a la teoría de la bomba atómica.
 
A destacar, además (y gracias a la apreciación de Brawl95), que para obtener la octava estrella es necesario lograr tocar a la princesa en el último nivel, que explota cual bomba y desaparece. Una última señal aclarando, una vez más, la verdadera identidad de la princesa.
 
---
 
Como despedida de esta reflexión y interpretación, desearía citar dos últimos fragmentos de Braid para que acabéis de sacar vuestras propias conclusiones:
 
Texto 6, mundo 1:
"¿Pero cómo podrían percibirlo los demás habitantes de la ciudad, en un mundo que va contracorriente? La luz sería intensa y cálida al principio, pero, después, un parpadeo y la nada, llevándose consigo el castillo; sería como reducir a cenizas el lugar que siempre hemos llamado hogar, donde jugábamos inocentes en nuestra infancia. La destrucción de toda esperanza de seguridad, para siempre."
 
Texto 3a, Epílogo:
"Permaneció de pie, alta y majestuosa. Irradiaba furia. Gritó "¿Quién me ha molestado?" Pero cuando la ira desapareció vino la tristeza; soltó el aliento lentamente, cual suspiro, como cenizas flotando delicadamente en el viento.
Su razón no llegaba a entender por qué él había decidido coquetear así con la muerte del mundo."
 
 
 
-----
 
Gracias por leer la entrada, una entrada sobre uno de esos juegos que nos permiten llamar a nuestro mundo "arte".
 
Atte. Anti

21 ene 2013

Los intelectuales y Dios [quotéo]



Fuente: Revista Arcadia.com




Héctor Abad, Margarita Valencia y Ricardo Silva.

Nueve intelectuales responden

A raíz de la carta enviada por el profesor católico Felipe Cárdenas al periódico 'El Espectador', en la que —a propósito de una columna de Juan Gabriel Vásquez— cuestionaba la facilidad con la que los columnistas del periódico se iban lanza en ristre contra la Iglesia Católica, 'Arcadia' le preguntó a nueve importantes intelectuales y escritores del país si no sienten una pizca de desdén intelectual cuando descubren que su interlocutor es creyente. Esto es lo que respondieron.

Publicado el: 2012-07-19
Ángela Uribe Botero

Doctora en Filosofía, investigadora y profesora de la Universidad Nacional de Colombia.


 En principio, no. Solamente el hecho de que quien habla conmigo crea en Dios no me parece, en sí mismo, perturbador. Lo que puede resultar un obstáculo para que la conversación continúe es su insistencia, o, debo decirlo, la mía, en convertir nuestras creencias en lo único que está en juego en la conversación. En esas condiciones, la figura del interlocutor tiende a desaparecer; es decir, la relación entre los que hablan pasa a configurarse, más bien, como una relación entre dos que prueban fuerzas. “Gana”, entonces, quien consigue imponer sobre el otro aquello a lo cual se aferra y que, para llamarlo de algún modo, designa como sus “creencias”. En este tipo de torneos lo que normalmente ocurre es que nadie gana realmente; los dos terminan perdiendo.



Roberto Palacio


Filósofo, profesor universitario y escritor.


Cómo me gustaría haber llegado a ese momento en mi vida —mi esposa me lo reprocha con desdén— en el que pueda, como quien dice, pelar la cáscara negra de mis semejantes y dejar la pulpa. Pero no puedo, cuando alguien deja caer la Biblia o a Dios o me saluda con una bendición, la conversación toma otro sabor y ya no puedo hacer eso que disfruto con el recién conocido: incluirlo en una suerte de hermandad cómplice. La charla se acaba del todo cuando siento que se me intenta evangelizar: yo no he intentado jamás “convertir” a nadie al ateísmo, simplemente porque no hay nada a lo cual convertir y porque deploro al converso. ¿Por qué todo cambia? Me imagino que los prejuicios juegan un papel preponderante. El mío es este: las creencias no son islas; quien cree en un misterio de base tiene al fin y al cabo todo resuelto y todo dilema real se vuelve una especie de ingeniería para saber si un tema o un acto se adecúan a una doctrina o a un pasaje bíblico. El creyente hace algo que entiendo como contrario a indagar: su estructura de sentido es la creencia, ve creencia en todas partes. Quien no cree encuentra y elabora el sentido en otras modalidades de pensamiento y sensibilidad porque sabe que lo único con lo que cuenta es con sus semejantes y está en este mundo.



Alexis de Greiff A.


Sociólogo e historiador de la ciencia. Centro de Estudios Sociales de la Universidad Nacional de Colombia. 



Cuando estudié física aprendí que ciencia y religión eran enemigas y que la ciencia también tenía mártires. En el adoctrinamiento intelectual para volverse científico, me mostraron una Iglesia ignorante y dogmática y un Galileo “moderno”, bueno y, sobre todo, víctima. También aprendí que la Iglesia no estaba cerca al poder, sino que era el poder. Los físicos de izquierda teníamos que ser agnósticos o ateos. Así los creyentes se volvieron individuos sospechosos: brutos, “fachos”, o las dos. El oficio de historiador de la ciencia y la tecnología me pobló la paleta de colores. Apareció un Galileo devoto católico y una ciencia que había nacido en el seno de las prácticas religiosas: para Newton un mundo sin Dios no habría tenido sentido estudiarlo. La física solo servía para leer la mente de Dios. Los científicos ateos son una invención reciente. Por otro lado, mi generación lloró a monseñor Romero. Sigo pensando que la Iglesia Católica es retrógrada y temible, pero también que los creyentes pueden ser magníficos interlocutores y amigos a pesar de la institución que los dice representar.



Héctor Abad Faciolince


Escritor y columnista de El Espectador.




Uno puede sentir algo de desdén intelectual por alguien que cree en los ovnis. La idea de Dios, en cambio, es más refinada y ha ejercido gran fascinación en algunas de las mentes más portentosas de la humanidad, desde Platón, hasta llegar a Aquino, Newton y Pascal. Sentir desdén por ellos es un poco difícil. En mi caso particular, si despreciara a quienes creen en Dios tendría que empezar por despreciar a mi madre, a mis hermanas y a mi mujer. También me resulta difícil desdeñarlas a ellas. Los ateos somos una minoría y más bien hemos sido nosotros quienes nos hemos tenido que enfrentar al desdén de los creyentes. En general, los creyentes se consideran mejores que los ateos. Piensan que Dios los prefiere por el solo hecho de que creen en él. Siendo la idea de Dios una cosa tan grande, creer que Él los prefiere por venerarlo me parece digno de monarcas vanidosos, y no de un Dios bondadoso. Lo que sí siento es un gran repudio intelectual por los fanáticos, los cuales no me inspiran desdén, sino miedo. Cuando una persona poderosa intenta imponer sus creencias religiosas a todos los ciudadanos, lo que me evoca es el odio por la libertad de los regímenes teocráticos totalitarios.




Tatiana Acevedo


Antropóloga y columnista de El Espectador.

Tenía siete años cuando un cura me regañó públicamente por no comulgar lo suficientemente rápido. “¡Abra la boca, niña estúpida!” me gritó, y minutos después, mientras masticaba la hostia arrodillada frente a Jesucristo, pensé que no debía volver a confiar en la Iglesia. Once años en un colegio “orientado” por el Opus Dei reafirmaron mi credo. E igual, a través de todo este tiempo rodeada de creyentes aprendí lo obvio: que las generalizaciones son aburridas, la vida te da sorpresas y la gente tiene matices, contradicciones, secretos, tics. Que algo va de monseñor Builes a Camilo Torres, de Escrivá de Balaguer a José María Arizmendiarrieta. Que se puede creer en Dios sin perder necesariamente la curiosidad, el entusiasmo por hacer preguntas. No siento ningún desdén intelectual cuando me entero de que mi interlocutor cree en Dios, como tampoco me preparo para oír la verdad de parte de los ateos.




Ricardo Silva Romero


Escritor y columnista de El Tiempo.


No. Porque yo creo en todo “por si acaso”. Siempre que alguien recuerda que el físico Niels Bohr tenía una herradura colgada en la puerta “pues me han dicho que dan suerte incluso a los que no creen en ellas”, cada vez que alguien pone a Albert Einstein a repetir su “Dios no juega a los dados con el universo”, pienso que es mejor creer que no creer: que imaginar a un Dios, como un silencio que envuelve a cada quien a su manera y un horizonte en donde la voluntad encara y negocia el destino, sigue siendo inevitable para mí. Dios es, para mí, una sospecha secreta que viene de la infancia. Y a veces se me ocurre que me dedico a escribir ficciones, palabras más, palabras menos al oficio de lograr que las cosas pasen por algo y para algo, porque me sigue empujando esa intuición. Confieso, eso sí, que no me siento cómodo con el interlocutor que le hace propaganda a Dios como a un candidato presidencial con un programa de gobierno plagado de promesas irrealizables. Confieso que entonces soy ateo. Y, para bien y para mal, miro de reojo.


 
Margarita Valencia


Crítica literaria y editora.





La fe asumida con seriedad y vivida con coherencia me da mucha envidia. La fe esgrimida como un arma cortopunzante me da mucha rabia. La fe erigida como un muro de Adriano para apartarme y silenciarme me genera un profundo desdén. Lo que trato de decir es que el debate nunca es posible cuando las personas utilizan sus creencias para construir un sistema de prejuicios que responde automáticamente a todos los interrogantes. En este caso no hay interlocución sino enjuiciamiento disfrazado de clasificación. Por otra parte, muchos creyentes (en Dios, o en el capitalismo salvaje, o en el poder del pensamiento positivo) tienden a asumir que su fe es universal. Y esta asunción suele dar origen a la inquina a la que se refiere la pregunta: no se toleran con facilidad las grietas en un sistema que uno quisiera sólido y a prueba de opiniones divergentes. El debate solo es posible entre quienes saben cómo son y quieren saber genuinamente cómo son los demás.



Fabián Sanabria

Antropólogo y doctor en Sociología. Director del Instituto Colombiano de Antropología e Historia.


Para ser intelectual no se requiere ser ateo ni fanático. El problema con Dios es que el bendito sea proclamado por un hijo de vecino, con mayúscula. ¿Por qué esto? Porque cuando así se profesa nos estrellamos con los lamentables muros de la “Verdad” que un pobre diablo llamado “creyente” pretende imponerle a todo el mundo, y un libre pensador no puede aceptar esa suerte de “propiedad privada”. A lo sumo, se es veraz o algo es verosímil, pero la Verdad no es más que un juego de luchas. En ese sentido, molesta que alguien se abrogue el “derecho” de proclamar: “Así lo quiere Dios” o “si Dios quiere” pues, en este mundo tan descuadernado, si así fuera, Dios sería un verdugo. Cosa distinta ocurre cuando se habla de dioses o de que todo está contenido en Dios. Resulta muy grato ser politeísta o panteísta, constatar que al mar no se puede ir desnudo pero se debe entrar en él desvestido, descubrir en un felino a la divinidad o intuir que “lo sagrado” también se esconde entre la mierda. De lo contrario, la mierda sería superior a Dios.





Carlos Gaviria Díaz
Excandidato a la Presidencia de la República.
No. A nadie desconceptúo por sus creencias sino por la forma en que las vive o como razona para sustentarlas. Conozco creyentes de una jerarquía intelectual respetable y ateos de un dogmatismo ordinario. Disfruto reviviendo el debate de Bertrand Rusell, un agnóstico egregio, con el padre Frederick Copleston. Me identifico con Russell pero respeto y disfruto el modo de argüir de Copleston. No se conocían y el diálogo los hizo admiradores mutuos. Y en el contrapunto de Umberto Eco y Carlo María Martini (¿En qué creen los que no creen?), siendo mi perspectiva análoga a la de Eco, me parece que fue más lúcido y riguroso el cardenal Martini. Lo que hay que exigir de una persona ilustrada en un asunto como el de la existencia de Dios es responsabilidad intelectual y coherencia argumentativa. El cumplimiento de esas condiciones confiere profunda respetabilidad a sus tesis. Lo que sucede lamentablemente en una sociedad como la colombiana que ha sacralizado la fe religiosa, es que una gran mayoría de las personas solo está en condiciones de defender sus creencias a gritos, a puños o con el poder político que a menudo la sociedad les adjudica.

2 ene 2013

Maldito neo-oscurantismo [quotéo]




Buenaas. A continuación voy a quotear un artículo reflexivo buenísimo porque, básicamente, escribe de forma clara una sensación que me aqueja a menudo, de ser incapaz de abrirle los ojos a personas que se jactan de, justamente, tenerlos más abiertos que el resto del mundo.

Es grato haber encontrado a alguien que no sólo sufre lo mismo, sino que tiene una voz y conocimientos más claros para expresarlo en palabras. Por eso, no sean hijos de puta y no se queden sólo con el video porno de Florencia Peña, denle pelota a este tipo de asuntos también.

Fuente del quotéo: El Blog de Fabio


Los Malditos Químicos





La ignorancia es el mayor de los males, en todo sentido, algunos dicen que es una bendición no saber, para mi es la peor de las maldiciones, no sólo el no saber, el conformarse con ello.

Muy a menudo, cada día más seguido, me encuentro con gente que hace de la ignorancia una bandera, como si fuese un partido de fútbol o una elección política, se busca posicionar la ignorancia y la negación a la misma altura del conocimiento y el aprendizaje. Como si fuesen ecuánimes, como si se tratase de tan sólo una opción a elegir entre dos semejantes.

En ese extraño universo donde se promociona el no-saber y el ignorar como una virtud estos promotores encuentran al mundo dividido en tres partes, los ignorantes convencidos, ellos mismos, donde las profecías y los misterios son lo más importante. Bien al frente estan los que llaman "negadores", porque adoran al "dios de la ciencia" (WTF?) y que tienen la "mente cerrada", es decir, la gente que prefiere basarse en hechos comprobables antes de afirmar algo.

Luego hay un tercer y enorme grupo que yo llamaría "los engrupibles", todos somos parte de ese grupo, algunos tratan de aferrarse a la ignorancia, otros tratan de vencerla, pero todos, de alguna forma, somos fáciles de engañar.

Sólo basta con que una persona desee tener poder sobre otra persona como para que exista un mentiroso y un engañado, no hace falta ni tener éxito con la primer víctima, es un mundo tan variado e ignorante que es fácil hacer caer al siguiente. Y no hace falta engrupir a ignorantes, tan sólo una persona que confía es ya objetivo de los mentirosos.

Ahora bien, larga introducción al cuete, el otro día me puse a discutir, cuando no, con alguien, una persona mayor e instruída, que hablaba de los productos "químicos" y los "naturales", y como se imaginarán, no pude aguantarme...

Cada vez que entro en una discusión así ya se donde terminará, pero no me molesta demasiado, porque me genera curiosidad. Es la curiosidad de entender los caminos que opta una mente, hasta qué punto acepta aprender y cuando dice basta.

En la totalidad de los casos encuentro a una persona que ante cierto tema dijo "basta" muy pronto, que prefirió las soluciones mágicas a aquello que no pudo explicar porque las circunstancias fueron adversas, o era muy complicado o estaba muy estresado, basta, "dame una respuesta sencilla e ilógica pero que selle el vacío interior" y fue dada.

Hablar de cosas "naturales" o "químicas" es básicamente eso, es evitar entender, evitar investigar, tomar una explicación simplificada y previamente digerida por un tercero que desea tener poder sobre nosotros, es darle a ese inviduo el poder y entregarnos a las decisiones y dichos de este charlatán: todo por propia voluntad.

Es así, nadie es forzado a creer en lo "esotérico", es uno el que por propia voluntad deniega el acceso a la información al propio cerebro y decide entregarse a la idiotez colectiva, nadie te puso un arma en la cabeza para que dejes los libros, nadie te obligó a seguir a un gurú, fuiste vos.

Lo interesante de aquella charla, disparadora de este post, era el discutir con esta amable persona sobre los químicos, mi rápida reacción fue explicarle sencillamente que todo era química, que nosotros estamos conformados por compuestos químicos, moléculas complejas, que el universo tiene más de 100 elementos, no cuatro como los ignorantes de otras épocas promulgaban (cuando se decía que agua, tierra, aire y fuego eran "elementos", por ejemplo)

Obviamente esta persona no podía argumentalmente separar un compuesto creado artificialmente y que no se da en ocurrencia natural (si, hay que decirlo así de largo) para separar químico de "natural", es que la mayoría de los elementos se dan de forma natural, salvo algunos que tienen una vida media de apenas segundos, los que se utilizan en la industria química son todos de origen natural.

La obsesión por lo "químico" lleva a cometer muchos errores arbitrarios con respecto a los compuestos químicos, el mejor argumento que uso son los árboles, son reactores químicos geniales, convierten carbono que se encuentra en el aire en alimento, en su propio cuerpo, se alimentan del aire, usan el sol para la reacción química, devuelven oxígeno resultante de removerle el carbono al dióxido de carbono.

Hay plantas que generan ácido acetilsalicílico en su corteza, el sauce, la Spiraea, la Filipendula ulmaria, plantas que generan el compuesto más conocido por todos a la hora de un dolor de cabeza, la aspirina. Bayer sintetizó y separó el compuesto de esta última ¿es acaso un químico? si, por supuesto, ¿es natural? ¡también! es tan sólo la combinación particular de tres compuestos orgánicos tan básicos como Carbono, Oxígeno e Hidrógeno de la forma perfecta para sacarnos el dolor de cabeza, C9H8O4.

Ahora bien, no soy tonto, se perfectamente a donde va el argumento de lo "químico" = "malo", es que la industria química y la bioquímica no tienen precisamente buena fama por hacer las cosas en pos de la humanidad, más bien por hacerlo por el dinero.



A partir de esta premisa básica podemos inferir que la cura de una enfermedad nunca sería prioridad de una farmacéutica si no el mantener indefinidamente al paciente enfermo, esta teoría conspiranoica está muy difundida y la industria no ha hecho más que reafirmarla. La realidad es que nunca podremos saber si realmente es así o no, pero lo que sí está claro es que tampoco podemos tener certeza de que lo sea.

La supuesta omnipresencia-omnipotencia de una industria es tan relativa como la necesidad de otro poderoso de turno, si nos vamos a basar en los negocios para negar todo tipo de ciencia, entonces el error que cometeríamos es tan obvio como idiota.

Vamos con un ejemplo práctico, hace poco leía un informe de cómo la esperanza de vida en China había crecido exponencialmente desde los años 50, hasta esa época la Medicina Tradicional China era la forma de "curarse" de los chinos, obviamente muy bien no funcionaba porque nadie vivía más de 40-50 años sin morirse en el camino de alguna de las mismas enfermedades que aquejaron siempre a todo el mundo.

¿Cual fue el contraargumento para esto? pues bien, como mi interlocutor carecía de argumentos necesitó recurrir a uno muy útil "es que antes los chinos pobres no accedían a la medicina tradicional porque no tenían dinero" ¿cómo? la medicina tradicional se basa en componentes naturales, es decir, "yuyos", que estan en su mayoría al alcance de cualquier pobre, justamente, por eso es tan "natural".

Al no funcionar muy bien su argumento se dirigió a otro que si es más lógico, la falta de alimentos. Es normal que una sociedad mal alimentada sea más propensa a las enfermedades que una bien alimentada, pero ¿acaso los chinos de 1960 estaban mejor alimentados? al parecer las consecuencias de la Revolución Cultural China no llegaron a oídos de todos y las muertes por hambruna no son relevantes hoy en día a la hora de hablar de hechos.

Pero es irrelevante, el punto es que la medicina tradicional china es un verso como la acupuntura o la homeopatía pero que no lo podés discutir con alguien que te afirma "a mi me funcionó" o "mi tía Pepona vivió dos años más de lo que decían los médicos gracias a colarse un pepino en la cola", no, no hay forma de discutirlo.

No la hay porque el principio básico de ciencia se destruye cuando uno trata de afirmar la efectividad de algo a partir de una sola y excluyente experiencia personal.

Si la aspirina no te saca el dolor de cabeza, la aspirina no sirve. Diría alguno, o al revés, si a mi me sacó el dolor de cabeza no hay nada mejor que la aspirina, olvidate de esa otra cosa que tomás, tomate esta que es la única que funciona, recémosle al dios aspirina, salve Bayer que estas en los cielos de la petroquímica... ¿no? NO.

Evidentemente si nos manejamos en la vida así de básicos, básico será lo que nos suceda, si un día nos cae un rayo, pensaremos que no podemos salir a la intemperie nunca más, funcionamos a partir de nuestras experiencias personales y tratamos de darle significado, en vez de investigarlo, no, preferimos el sentido que más nos convenza de que somos especiales o que estamos salvados.



Hace no mucho tiempo discutí brevemente con un amigo por Twitter por un tema similar, tan sólo había enlazado una nota del círculo escéptico en contra de un doctor-matasanos que vende tratamientos que no puede demostrar que sean efectivos y convence a sus "clientes" de que gracias a él se curarán de cáncer.

Una enfermedad putísima que parece ser un gran magneto atractor de desesperados porque la mayoría de las peores crueldades contra sus enfermos las veo allí. Será que una víctima de una estafa que no involucra su vida se hace el boludo y la deja pasar cuando se dio cuenta, en cambio cuando es un enfermo terminal se aferran al estafador.

A ver, a mi también se me murió mi abuela más querida de cáncer, la vi irse ante mis ojos, ni siquiera quimio ni nada, tenía metástasis en todo el cuerpo, era al pedo. Si se me acercaba un homeópata lo acribillaba ahí mismo, es una crueldad infinita ofrecerle la solución a sus pesares a un familiar desesperado cuando el hijo de puta que lo ofrece sabe que tan sólo está administrando agua destilada.

Y no, uno no quiere meterse con el sufrimiento del otro, muchas veces la gente prefiere creer y aferrarse a algo para mitigar el dolor de una inevitable pérdida, el problema de ser lógico y racional en esos casos es que la lógica no va de la mano de la negación, todo lo contrario, es pura aceptación y análisis de los hechos, no vale el sentimiento ni el deseo, vale lo que realmente sucede. ¿Cómo discutirlo? es que ni quiero discutirlo, ¡no quiero que le mientan y lo estafen! pero aun así, aunque sea tu amigo de toda la vida, preferirá creerle al estafador que juega con sus sentimientos en vez de al amigo que le presenta los hechos y las pruebas.

Y sin embargo existen tantos casos, infinitos casos de "yo me curé" y de asociación directa tomé A - me curé de B - A es la solución. El contraejemplo más básico destruiría ese argumento, pero no, igual lo aceptan así. Si me cagó una paloma y al instante dejé de estornudar no es que terminó la temporada de polinización ¿es que la mierda de palomas cura la alergia? casos así encuentro TODOS los días.

Se torna insoportable, a veces lo veo como el resurgimiento de la edad media, en una época en la que disponemos de infinitas fuentes de información, donde podés, si te dan ganas, adquirir hasta herramientas de análisis para tu propio uso, donde conseguir un espectrómetro es facilísimo, donde el acceso a los libros, a las fórmulas químicas, está todo ahí servido, es cuando menos tiempo se dedica a aprender y entender.

No es que no tenemos los libros, al de la edad media le podríamos perdonar el perder todo el conocimiento de la antigua Roma porque al menos sufrieron alguna que otra invasión bárbara y porque la plebe no era la educada.

En un país con un 99% de formación primaria no deberíamos estar discutiendo en estos términos de edad media, pero al parecer así lo es, y así lo vamos a sufrir.

La ciencia se ha transformado en el enemigo para algunos, si alguien habla de "cinturón fotónico" gracias al "calendario maya", no importa que esa persona no sepa ni qué es un fotón ni cuánta masa deberías concentrar para poder curvar la trayectoria de la partícula más ínfima para pode hablar de cinturón, el cinturonga cósmico, no importa que todavía estemos todos vivos y que nadie perciba el "cambio espiritual" que supuestamente hace una semana nos debería estar afectando, no, no somos mejores humanos.



Este neo-oscurantismo, debo admitirlo, me preocupa. Me preocupa porque veo a gente cercana que acusando a "los químicos" llega a cometer cuasi-homicidios como no darle las vacunas a sus hijos, o darles una dieta vegana extrema que no los alimenta, es como un suicidio colectivo con la excusa de vivir mejor.

No, medicamentos no porque "te envenenan" , mejor un medicamento "natural" que preparó la tía de una amiga que armoniza soluciones neutrales con las vibraciones de las flores de la conchdelaloire, porque es mejor un poquito de agua que un antibiótico. Eso sí, cuando el brazo lo tenga todo lleno de pus, andá al hospital.

Es que los químicos son malos, malísimos, hasta que te salvan la vida. Así veremos, una vez más, al familiar del paciente agradeciendo a Dios pero nunca a los médicos ni a la tonelada de medicamentos que lo curó, es que las farmacéuticas son todas malas, todas.

En los últimos 100 años la gente pasó de vivir 40 años a vivir 90, pasó de comer arroz y porotos a poder comer una dieta mucho más variada y completa, inclusive los pobres, también pasó a garchar como un conejo y reproducirse a un ritmo tan elevado como imposible de sostener.

La ciencia evolucionó tanto que podemos extenderle la vida tanto como tu cuerpo no te lo permitiría en un estado "natural", pero si el paciente no logra salvarse, la culpa es de la medicina moderna que no supo solucionarlo, seguro que la medicina que estuvo durante todos los miles de años anteriores y no lograba darte más de 40 años, esa seguro que lo hubiese solucionado.

La medicina moderna también tiene gran parte de la culpa ante este oscurantismo, es que el maltrato del paciente, la comercialización de la salud, la falta de humanidad ha hecho de su labor un negocio putrefacto, el maltrato a los pacientes termina en el refugio en métodos más suaves, que alivien el dolor y convenzan al débil de que es protegido, mientras tanto el curandero le roba todo lo que puede. Si, el médico es el culpable de la existencia del curandero, no toda, pero es altamente responsable.

Dicen que todo tiempo pasado fue mejor, gente que nunca vivió en ese tiempo pasado y que no podría sobrevivir un día de la vida miserable de nuestros antepasados, donde un resfrío sería una condena a muerte ¿cuántos resfríos sufriste en tu vida? ni que fuésemos felinos, no tenemos nueve vidas, y creo que me enfermé más de nueve veces en la vida.

Si sumarizo la variedad, complejidad y cantidad de enfermedades que tuve, si meto encima todo el cóctel molotov de químicos que ingerí para sobrevivir, ninguna "medicina tradicional" me podría haber dado ni un sólo día más de vida.

Sin embargo los químicos son todos malos, si vivimos con cosas "naturales" podemos vivir más y mejor, como nuestros antepasados que para los 30 ya no tenían casi dientes, tenían una úlcera, su piel se caía a pedazos y habían tenido 14 hijos de los cuales sólo sobrevivirían cuatro.

Y después no quieren que los mire con desconfianza y sospeche que cada uno de los que "optó" por lo "alternativo" o es un hijo de puta o es un pelotudo. Pero claro, el malo de la película soy yo, que me sumo a los científicos, a los químicos, a las farmacéuticas, al opus dei, a los mayas y a la hinchada de Quilmes, somos los males del mundo, nos va mal por culpa de adorar a la ciencia (no conozco a una sola persona que "adore" algo como la ciencia, es más factible adorar la suprema a la napolitana) como un dios y no aferrarnos a la esperanza de alguna cura milagrosa, mágica, que junto a la conjunción de los planetas nos hará entrar a una nueva era y...

¡Malditos químicos!