
Es decir, el juego podría haber sido en pleno 3D, pero eso no lo hubiese hecho más disfrutable. Incluso podría decirse que lo hubiese alejado de las raíces estéticas de las que provenía. El juego fue como fue de manera premeditada, para hacer de la jugabilidad una actividad deliciosa. Puede que FF7 tuviera fondos prerenderizados, pero para lograr esta puesta teatral sacrificó (de manera disimulada) la exploración, la jugabilidad... cosas que nadie lamentó ya que el juego se sostenía, justamente, por su teatralidad. Pero DQ no es tanto la narrativa sino la jugabilidad, la exploración, el ser no sólo testigo de la aventura sino íntegro partícipe de esta.

Del mismo modo, la cantidad y variedad de entornos y texturas generadas para dicho juego (junto a los exquisitos sprites de batalla para los enemigos, un laburo de locos) hacen de este un juego hecho a puro amor y diseño, esto claro sin detallar el adictivo sistema de oficios que entrecruzan el crecimiento de los héroes.
Creo que quienes hicieron los artículos en aquella época (año 2000 y pico) todavía se estaban deslumbrando por el potencial tecnológico de la PS2 y probando delicias tecnológicas de otro mundo. Es por eso que, como reflexión secundaria y a la par, creo que en la actualidad el nivel de los juegos no sólo evolucionó, sino tambien nosotros los aficionados y nuestra capacidad crítica ante los videojuegos.

Como dato muy personal, comento que en DQ8 no me gustó tanto la cámara libre. Se ve preciosa, pero para la exploración sentí que era un añadido que no mejoraba la vista de los entornos, que en el fondo seguía sintiendo que el diseño de juego era propio de un DQ de toda la vida. Aun así fue algo comprensible de realizar con el fin de que más gente aceptara y amara este juego. Es como si hoy día Fallout 3 hubiese sido hecho con una vista aerea.
Como curiosidad extra, si les interesa conocer o repasar un poco de historia respecto de la saga Dragon Quest les recomiendo hecharle una leida a este artículo, no tiene desperdicio.