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27 ago 2012

¿Qué significa (hoy) El Eternauta? [quotéo]

 *Fuente: Página/12


 Por José Pablo Feinmann


La derecha ignorante y torpe que pretende gobernar en la Argentina ha cometido otro de sus grandes desatinos. Más grave que el del policía Palacios con el que pretendía cuidar nuestra seguridad. Más grave que la designación del desdichado y resentido Abel Posse, lleno de odio hacia los jóvenes. No, este error ofende profundamente a nuestra cultura y a la concepción de la defensa de la vida en la Argentina.

Aclaremos: ¿por qué El Eternauta es el símbolo de los nuevos jóvenes y también de los veteranos como el que escribe esta nota? Oesterheld nace en 1919. Fue el maestro de nuestra generación. De la generación que creció durante los años cincuenta. Hizo las mejores historietas (o literatura dibujada, como exactamente definió ese arte Oscar Masotta) de esos años. Primero en la revista Misterix, luego en Hora Cero y Frontera. Sé que esto no significa nada para el político joven, tan joven que lo desconoce todo, que gobierna la “culta” ciudad de Buenos Aires, que lo ha preferido dos veces contra un verdadero, auténtico intelectual como lo es Daniel Filmus. Pero eso ya está. Ahora tenemos al pibe, al hijo de un sólido hombre de negocios que ha acumulado una fortuna tan enorme que puede imponerlo todo o casi todo (aunque, según creo, no se siente muy orgulloso de su vástago, de su eterno recién venido al mundo, que ni hablar sabe, ya que tienen que soplarle al oído lo que debe decir). Detengámonos en este aspecto (no lateral) de la personalidad del joven Macri: a él le soplan al oído porque ignora el ABC del arte de la política. Simplemente estaba más cómodo en las farras de los noventa que en la densidad histórica de la América latina del siglo XXI. Como a él le tienen que “soplar”, supone que a los jóvenes de La Cámpora o del Movimiento Evita y otras agrupaciones también “les soplan”. Les soplan los perversos que quieren hacer de ellos otra cosa de lo que deberían ser. Y ellos (al ser ya eso que no “deberían ser”, al haber sido sometidos por el Mal) les “soplan” a los otros niños lo que a ellos les soplaron, tratan de convertirlos en lo que ellos son, tratan de infiltrarse en sus mentes. La palabra infiltración es la palabra fundante de la derecha, sobre todo en el campo de la educación. Cuando mataron (en 1976) a los curas palotinos de la iglesia de San Patricio, los carniceros escribieron en las paredes: “Esto les pasa por envenenar las mentes de nuestros jóvenes”. Uno se pregunta: ¿no harían lo mismo si pudieran? Posiblemente: la derecha es tan cruel como cada coyuntura se lo permite. Ya habrá algún organismo que tiene bien anotados en un fichero infame los nombres de los que tratan (hoy) de robarles lo que “esencialmente” les pertenece: la Patria, que es “la casa”. Y si algo quieren es eso: que no les tomen la casa.


Veamos: tratemos de que el pibe entienda. Oesterheld (salvando las terribles barreras ideológicas) fue, para mi generación, nuestro Walt Disney. Sólo que no era macartista, ni la jugaba para el lado del imperio. Pero fue alguien que deslumbró, que iluminó nuestra imaginación, que la disparó hacia lo infinito. Hoy, todavía, yo podría dibujarle al pibe un Sargento Kirk en menos de cuatro minutos. Me inscribí en una Escuela de Dibujo, a los seis o siete años, para poder hacerlo. También podría dibujarle un Pato Donald, porque también lo amé de niño, y a Mickey (menos) y al Super Ratón: muchísimo. (Le puedo dibujar un Súper Ratón en tres minutos. Cuando quiera se lo hago. Así se entretiene con héroes que le seguirán gustando, ya que puede entender sus adorables andanzas, no las de Juan Salvo. No se preocupe: a mí también me gustan, ya que nunca dejaré de ser un niño.) Pero (además de serlo) crecí, sufrí, me hice hombre y nunca olvido, sobre todo, a Juan Salvo y sus compañeros. Primero me enamoré del Sargento Kirk, un desertor del Séptimo de Caballería que tomaba una decisión que marcaría su vida: elegía estar con los indios y no con su ejército. Elegía estar del lado de los indios. Vea, eso nos enseñó Oesterheld: a estar del lado de los indios, de los que siempre pierden, de los desplazados, de los masacrados, de las víctimas. Max Horkheimer decía: “Sólo una historia merece ser escrita: una que siempre mire desde el lado de las víctimas”. (Otro día le explico quién fue Max Horkheimer. ¡No le voy a hablar de la Escuela de Frankfurt cuando está en juego la vida del Eternauta!)



Hacia fines de los cincuenta (vea, fue el 4 de septiembre de 1957), en Hora Cero, aparece El Eternauta. La historieta era más que novedosa. Ante todo, sucedía en nuestro país, en Buenos Aires. Por esos años estábamos también subyugados por las revistas mexicanas. Que copiaban a las de EE.UU. y traían a los personajes de los dibujos animados. Pero esto era distinto, otra cosa. Era una historieta “para grandes”. Oesterheld ya nos sentía crecidos. Y nos largaba El Eternauta para que entendiéramos las asperezas de la vida. Juan Salvo (el argumento se sabe) juega al truco con sus amigos en la buhardilla de su casa. Empieza a nevar. Esa nevada mata. En 1982, en SuperHumor, escribí una nota que se llamaba “La nieve de la muerte cae para todos”. Ya identificaba a la nevada asesina con la dictadura de Videla. En 1981, en Medios y Comunicación, Juan Sasturain había publicado su memorable Carta al Sargento Kirk. Cuando le habla de Oesterheld, el viejo, le dice que le fue mal. Que siguió siempre eligiendo a los indios. Pero “perdió amigos, el buen nombre en las editoriales, cuatro hijas. No es mucho en un país lleno de sangre; es demasiado para un hombre solo”. A partir de 1975 (le aclaro, pibe, para que vea qué difícil es todo), no estuve de acuerdo con los indios a los que se unió Oesterheld. Me fui con otros. Pero el Gran Cacique se había muerto y la confusión era muy grande. Entre otros motivos, porque el Gran Cacique también se había equivocado, y mucho. Decían que estaba enfermo. Pero su enfermedad tenía una sintomatología que siempre lo llevaba a cagarnos a nosotros, los indios jóvenes que lo habían traído al país. No sé si hay síntomas de izquierda o de derecha, pero le aseguro que los del viejo eran de derecha. Y que nos jodió fiero. Sin embargo, Oesterheld siguió con otros pequeños caciques de una pequeña tribu a la que ya no seguían las grandes mayorías de las grandes tribus que el Gran Caudillo, al menos, había sabido convocar. En fin, ésta es una cuestión interna. A usted le interesa otra. Que no les arruinen la mente a sus pibes, ahí, en las escuelas. Le cuento un poco más. Sasturain termina su Carta a Kirk de un modo positivo y (¡ya lo creo!) corajudo para los años que corrían: lo invita a volver a luchar. “Supongamos (...) que hay algo urgente por hacer y con sentido: salvar a la muchacha, defender a los indios o cualquier otra causa abierta. En eso estamos.” La nieve que empieza a caer en marzo de 1976 cae para todos y a todos mata. No pregunta, asesina. No hay justicia. Ni para los indios que eligieron pequeños caciques que se fueron a pelear desde la distancia, una gran, gran distancia protectora. Ni para los indios que murieron en insensatas contraofensivas que los soldados de la caballería enemiga, racista y criminal exterminó de la peor manera. Ni para los indios que no teníamos caciques, pero tampoco paz. Porque estábamos en el país de la muerte. Ese país era el de nueva nevada. Todos los que la nieve mataba eran inocentes. Porque la nieve asesina no preguntaba, no tenía ni respetaba leyes; culpables eran todos. Mataba sin juicio previo. Sin fiscales ni defensores. Y los indios que caían no regresaban jamás. Sus familias pedían por ellos y nada. No había un cuerpo sobre el que llorar. Una tumba donde ofrecerle reposo y llorarlo y hasta rezarle o hablarle, locamente hablarle. Así se fue Oesterheld. Se lo llevaron, lo desaparecieron. Y a sus cuatro hijas: Beatriz (19 años), Diana (24), Estela (25) y Marina (18). En cautiverio, se dice (y seguramente es cierto: aunque, ¿puede usted concebir un sadismo tan exasperado, pibe, cree que algo de esto yace en cualquier mensaje que provenga de El Eternauta o del Nestornauta que tan obsedido lo tiene?), le mostraron, con macabra prolijidad, las fotos de los cadáveres de sus cuatro hijas. ¿Cuánto tiene que sufrir un hombre? ¿Cómo la bestialidad humana, el asqueante sadismo, el placer por el dolor del otro, pueden llegar a atrocidades tan inconcebibles? Acláreme ese punto, por favor.


 Nuestra generación amó a Héctor Oesterheld y se crió leyendo sus excepcionales historias, su literatura dibujada. Ahora, mañana mismo, voy a seguir dando un curso que trata sobre la literatura en tanto compromiso político. Los grandes autores que he elegido son: Borges, Walsh y Oesterheld. Creo que es la primera vez que Héctor Germán está ubicado donde merece: entre los más grandes escritores de nuestro país. El Eternauta es, para nosotros, el símbolo del héroe que lucha junto con sus amigos contra la Muerte. Luego conocimos esa Muerte. La padecimos. Perdimos amigos. Familiares, muchos se fueron. O fuera del país o arrojados vivos al Río de la Plata, cuyas aguas, desde entonces, son símbolo de la muerte. Los hijos de nuestra generación encontraron –por fin– un político que les pareció primero confiable, luego querido y después se les murió. Ese político –en un 25 de mayo de 2005– dio un discurso y la televisión lo tomó en primer plano y detrás de él estaba... ¡la madre del Eternauta! ¿Puede creerlo, pibe? Estaba Elsa Sánchez de Oesterheld, que lloró a su marido (al que culpó durante mucho tiempo y al que luego entendió y hoy ha vuelto a amarlo), que lloró a sus cuatro hijas, a un yerno y a un nieto. Estaba porque ese político sabía quién era. Nadie, ningún periodista, al día siguiente, sacó una nota sobre el hecho. No reconocieron a Elsa. Yo sí, y seguramente otros también. Pero –para alegría de Elsa, que tanto necesita alegría y vida y afecto, en fin: que la amen– publiqué al día siguiente, en este diario por supuesto, una contratapa que se llamaba: Elsa en el palco del 25. Vea, pibe, si de ahí, al menos inconscientemente hubiera surgido un empujón, aunque pequeño, que llevara –con justicia– a identificar a ese político (usted sabe: a Néstor Kirchner, que también se les murió a los jóvenes que tanto lo lloraron) con El Eternauta estaría tan orgulloso que el corazón me golpearía el pecho como un caballo desbocado. (¿Sabe la fuerza, la potencia de un caballo desbocado? Pregúnteles a sus amigos de la Sociedad Rural, que tanto bendijo el golpe que nos llevó a Oesterheld.)

En fin, para resumir y que usted (y quienes lo rodean o, absurdamente, creen que usted puede gobernar si no le soplan) entiendan algo: El Eternauta fue el símbolo de mi generación, de esa “generación diezmada” que Kirchner mencionó en su primer discurso, y los jóvenes de hoy lo saben y han decidido que también sea el de ellos; el símbolo, ¿no? El símbolo de la lucha por un país más justo, más libre, más democrático, que respete de una vez para siempre a todos los indios, a todos los morochos y a toda la buena gente. Ese es el mensaje. Eso significa el tan temido (por usted y sus consejeros: porque usted, y disculpe, sin consejeros: nada) Nestornauta. Nada mejor que ese mensaje de vida y de respeto por el otro. Y de amor por la política como medio de transformar un mundo a todas luces injusto, el mundo que usted representa, y de transformarlo sin violencia (porque la lección se aprendió: con la violencia se pierde porque es el arma más poderosa de los soldados y tienen muchas y tienen una crueldad y un desdén por la vida que nadie de los de este lado podrá tener jamás) y con respeto por los otros y por la igualdad, por la justicia, por el mundo de los héroes anónimos pero unidos, por los héroes como El Eternauta. Ojalá estas líneas sirvan para que usted comprenda a los jóvenes de hoy, que no son los que están de su lado. Aunque, tal vez, hasta ellos entiendan y se vengan para aquí, para el lado de los indios, de los hijos de las víctimas. De Oesterheld.



14 ago 2012

Tributo de los Estados Unidos a Manu Ginóbili [quotéo]



En su columna de yahoo sport, Adrian Wojnarowski, periodista de la NBA columnista e interno de la NBC sport network, nos cuenta sobre la deuda de gratitud del Dream Team hacia Manu Ginobili y la influencia de la garra y la pasion de la Generacion Dorada en el basquet mundial.



“Hace diez años, RC Buford, Agente General de San Antonio Spurs, entró en un restaurante en Indianápolis, Se dirigio al comedor privado y fue testigo por primera vez de Manu Ginobili y los subcampeones Argentinos desconsolados sentados a la mesa para cenar.
Los chicos rebotaban las rodillas, las esposas y novias conversaban, y la fibra de un equipo medallista de oro en el 2004 se fortaleció esa noche en la secuela del mundial del 2002.

Argentina le había dado a Estados Unidos su primera derrota en la era post-Dream Team, enviando a un desigual y heterogéneo EE.UU hacia un triste sexto lugar y en un momento bien merecido de la verdad global. El baloncesto de EE.UU. no tenía un sistema, ni alma, ni visión. El programa se había derrumbado bajo el peso de su propia negligencia y soberbia, una verdad que finalmente cumplió su papel internacional a manos de una implacable banda de hermanos, la selección Argentina.

Argentina había sido durante mucho tiempo un buen equipo, pero la grandeza emergente del argentino Manu Ginóbili se comprometió a hacerlos campeones. Fue atrevido y sin miedo, vivo con un fervor y un sentido innato del deber y la obligación por el bien de su equipo de baloncesto.

“Los muchachos norteamericanos tenían sus limusinas haciendo fila en el hotel del equipo para salir de Indianapolis tan pronto como pudimos”, dijo Buford por teléfono desde San Antonio esta semana. “La forma en que los argentinos jugaron, la pasión que tenían por su selección nacional, la forma en que se preocupaban por los demás compañeros, era algo que se echaba claramente en falta en EE.UU.”.


Un alto funcionario de baloncesto de EE.UU., Sean Ford, se imagino en ese restaurante en julio de 2002, y la escena de la selección argentina se quedó con él. Al igual que cualquier selección nacional en el planeta, el crecimiento de la Argentina, la relevancia que empezaron a tener exigió algo más parecido a una revolución que una respuesta en Estados Unidos. Jerry Colangelo y Krzyzewski Mike fueron contratados, Kobe Bryant y Jason Kidd fueron reclutados e instalaron campos de entrenamiento y sistemas de alimentación de primer nivel.

No nos equivoquemos: Argentina se convirtió en un modelo para los Estados Unidos en su re-ascenso a la dominación. Sí, el talento importaba, pero también importaba la cultura, y nadie había incorporado el equipo de la misma manera que Argentina lo había hecho con Ginóbili como el mejor jugador y líder.


Diez años más tarde, Ginóbili, de 35 años, está en la cúspide de decir adiós al baloncesto internacional, pero su legado no tiene parangón en este torneo olímpico de baloncesto. A su salida, todavía está promediando más puntos, robos, y la celebración de la clasificación de más alta eficiencia de estos Juegos. Él todavía va al piso persiguiendo balones perdidos, un héroe nacional, con el espíritu de honrar ese uniforme y la bandera argentina. (…)

Tres veces Ginóbili levantó un trofeo de campeonato de la NBA con los Spurs. Él es el único jugador en la historia que ha ganado un título de la NBA, una medalla de oro olímpica y un campeonato de la Euroliga. Eso probablemente va a resistir el paso del tiempo, también. (…)

Ginóbili casi siempre jugó para Argentina en los veranos, y los Spurs entienden que eso le causo un efecto acumulativo en su cuerpo. Él se rompió los ligamentos del tobillo en un partido contra los Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de 2008, obligando a una cirugía. Sin embargo, Buford, el presidente de los Spurs, y Gregg Popovich siempre han aceptado que han cosechado beneficios de la presión de todos los juegos internacionales que Ginóbili jugó, cosechó todo lo que el equipo ganador construía y lo llevó a los Spurs.

Como Buford dice: “Cuando lo trajeron [en el '02], quería traer eso a nuestro programa.”



Ginóbili fue atado con alambre a la atención profundamente, conectado a la lealtad y la continuidad de los jugadores principales de los Spurs y los valores coinciden perfectamente con el argentino nacional “.

El éxito de este equipo es la química, el compromiso,” dijo el veterano entrenador nacional de Argentina, Julio Lamas. “Ellos siempre después de una victoria, al igual que Atenas, quieren volver a ganar.”



Lamas estaba hablando de la selección nacional, pero podría haber estado describiendo también a los Spurs. Esta es la razón por la que Buford y Popovich, Tim Duncan y Tony Parker, estarán en deuda con Ginóbili. Fue dos veces All-Star de la NBA, sexto hombre del año, pero sobre todo, él era el jugador al que nadie se atrevía a quitar los ojos, lleno de extravagancia y la ferocidad, la gracia infinita y humildad.
(…) pueden estar seguro, el argentino Manu Ginóbili se merece ir al Salón de la Fama del Baloncesto Naismith con una de las hojas de grandes colectivos de la NBA e internacional de la historia.


..Ginóbili y Argentina pasaron a ser un repaso de las lecciones y los valores para el equipo nacional de EE.UU. necesarias para incorporar de nuevo una revolución, y tendran para siempre una deuda de gratitud con ellos.
Diez años más tarde, el equipo de EE.UU. medalla de oro, merece un guiño a uno de los grandes dadores de baloncesto de este tiempo, Emanuel David Ginóbili.”

ELAMARILLISTA.COM


6 abr 2012

Tributo a Mandy

Mi corazón necesita refugiarse en algun punto, y es por eso que, aunque el sentimiento no sea recíproco y los recuerdos se estén convirtiendo en fantasía, aprovecho este espacio para poder rememorar simbólicamente el anhelo por venerarla en verdad, aunque sea por medio de dibujos que me llevaron a quererla, a amarla, a respetarla, o a llorar por ella. Muchas gracias por ser mi diva hermosa! y espero algun día ser capaz de quebrantar ese mal en tu pecho que te llevó a sufrir ante un amor correspondido...



Aunque nunca logré transmitirte ese nivel de paz, ese es el tipo de hombre que anhelé ser para vos...


Retrato de la Auténtica Diosa... 
Este dibujo lo hice con la promesa de realizar 99 más con la misma dedicación y calidad. Sin embargo, el hecho de que a cada nueva ilustración el dolor y las lágrmas se iban incrementando, al final desistí de la tarea a la cuarta figura. Todas las otras obras han sido modificadas para servir hacia otros fines, pero la primera de ellas, aun así, permanece y permanecerá intacta en su intención y razón de ser.

Una pequeña muestra de cariño. Probablemente no queden ni escombros de esta figura, pero no importa, puede ser replicada, si el sentimiento permanece vivo cualquier obra puede volver a ser gestada.



Aun así, esto no quita que yo sea un sociópata y un inadaptado social. Pero esas cosas tienen cura. Creo.

19 mar 2012

Cómo salvarse de un Derrame Cerebral




Usted puede salvar una vida por compartir esto.

Un amigo me pasó este texto y les animó a publicarlo y difundirlo. 

Si todo el mundo puede recordar algo tan simple, podría salvar a algunas personas.







IDENTIFICACIÓN DE LOS TIEMPOS:
Durante una fiesta, una amiga tropezó y se cayó poco - le aseguro a todos que estaba bien y sólo tropezó con un ladrillo a causa de sus zapatos nuevos.

Mientras que ella parecía un poco aturdida, Ingrid intentó disfrutar el resto de la noche. El Esposo de Ingrid llamó más tarde para decirles que su mujer había sido llevada al hospital - (a las 3:02 pm, ella fallecía).
Si hubieran sabido cómo reconocer los signos de un derrame cerebral, tal vez Ingrid estaría hoy con nosotros.

Algunos no mueren. Terminan en una situación de indefensión, desesperanza.

Sólo lleva un minuto leer esto.

IDENTIFICACIÓN DE LOS TIEMPOS:

Un neurólogo afirma que si una víctima de accidente cerebro-vascular es atendida dentro de las primeras 3 horas, puede revertir totalmente los efectos de un derrame cerebral. Dijo que el truco consiste en reconocerlo, diagnosticarlo y conseguir que el paciente sea médicamente atendido dentro de las primeras 3 horas, lo cual es difícil.

RECONOCIENDO UN DERRAME CEREBRAL:

A veces los síntomas de un derrame cerebral son difíciles de identificar. Desafortunadamente, la falta de conciencia significa un desastre.
La víctima del infarto puede sufrir daños cerebrales si la gente que asiste no consigue reconocer los síntomas de un derrame cerebral.
Actualmente los doctores han establecido una regla para reconocerlo mediante tres simples preguntas:

*Pídale a la persona que SONRIA

*Pídale a la persona que HABLE UNA SIMPLE FRASE (Coherente) (por ejemplo, "Es un día soleado").
*Pídale que levante ambos brazos hacia arriba.

Si él o ella tiene dificultad con cualquiera de estas tareas, llame a la ambulancia y describa los síntomas al enfermero.

NOTA: Otra "señal" de un derrame cerebral es:
1. Pida a la persona saque a su lengua.
2. Si la lengua está 'torcida', si se va hacia un lado o el otro que es también una indicación de un derrame cerebral.



Gracias por haber leído esta información. Sabé que te acompañará para bien por el resto de tu vida.