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3 ago 2014

¿Vamos a juegar?

Los chicos son curiosos y creativos. Y nosotros también, aunque el tiempo, la rutina y la experiencia nos haga aminorar lo primero y relegar lo segundo. Sin embargo, este día rememoré un poco de estas cosas (mentira, sigo siendo curiosio y creativo, por eso puedo escribir esta gilada ò_ó )

Este día vinieron familiares a casa. Y ahí estaba, el primito de 5 años. Travieso, juguetón, etcétera.

Y como suele pasar cada vez que vienen familiares a casa, cedo la computadora y me pongo a jueguear en la consola. Y fue ahí cuando al chiquito se le ocurrió ponerse a ver cómo jugaba. Ahí estábamos. Él miraba y yo tenía el mando, el control del personaje. Y en un momento, él quiso saber cómo se sentía eso de manejar al personaje de eso llamado videojuego.

No quería que él viviera lo mismo que yo de chico, de ver que los primos más grandes tengan los re juguetes y que no te dejen tocarlos, así que, resistiéndome un poco al sentido común de "es un pad de $600", le dejé toquetear el control al pibe mientras jugaba. Así terminé chocando el auto una vez y siendo cagado a palos otra, pero no importa. Hoy día los checkpoints son generosos. Sin embargo, el nene se daba cuenta de que estaba perdiendo (bueno, no. no se daba cuenta de nada, pero hagamos de cuenta que sí por poesía poética) y también insistía en que le diera el control para él solo. Así que en vez de echarle insecticida, agarró una ideota; agarré un control de Xbox 360 que uso para la PC, lo enchufé a la PS3 y le dije "tomá. ahora vamos a jugar de a dos".

El truco no va a funcionar siempre. Tarde o temprano se va a dar cuenta de que, bueno, el control no anda, de que cuando aprieta el botón del medio soy yo el que hace sonar el claxon y que su apoyo en todo este asunto no estaba en la jugabilidad, sino en la moral del equipo; porque su juego hacía que, realmente, sintiese que estaba jugando, por más redundante que suene.

Me sentí tan contento por la experiencia que, en un momento, agarré y le saqué una foto al primito con el joystick en la mano.

Seguramente él no tenga mucha idea de lo que pasamos, él sólo se puso a jugar con algo como lo haría con cualquier otra cosa. Es a mi a quien de verdad le marcó la experiencia, cuando el piquitín tenga un par de años más, le voy a mostrar esa foto para recordarle la vez en que cagamos a piñas a yakuzas y atropellamos peatones en el Watch Doges.

Aunque... a todo esto, también podría sacar una segunda reflexión, no tan feliz.

¿Y la foto? y, la verdad es que... al final decidí no subirla. Porque, bueno, ya saben cómo es internet y las redes sociales. Tengo el incómodo presentimiento de que si subo esa imagen, tarde o temprano alguien va a distorsionar su significado. Van a ponerle el logo o la marca de agua y van a decir que ese nene de 5 años es un "niño rata", o similares, así que no.

Pero volviendo al lado bonito de la anécdota, poquito después se me ocurrió que había otra foto que podía sacar. Una imagen que redondea un poco la intención de la anécdota.


17 jun 2013

"Atlas del Infierno", otro relato del argentino Alejandro Dolina [quotéo]



Fuente: Escritos Sudacas

"Atlas del Infierno", otro relato del argentino Alejandro Dolina

El Infierno, según El Bosco (1453-1516).
(Para ampliar ilustración, click sobre ella)

Enzo Lucione, el predicador, creía que la intimidación era el recurso para que los pecadores se arrepintieran. Durante toda su vida había recorrido el barrio de Flores, casa por casa, anunciando que se venía el fin del mundo, que el Juicio Final nos iba a agarrar a todos inconfesos y que el Diablo se estaba frotando las manos. Era un hombre brutal. Resuelto a defender la causa del bien, lo hacía sin misericordia. Muchas veces, agotados sus escasos argumentos, procedía a la conversión de impíos con una pistola Ballester-Molina que -según Lucione- era más eficaz que la Biblia. Lo habían echado del Ejército de Salvación, de los Testigos de Jehová y de los mormones. Junto a un grupo de amigos aficionados al tango fundó la secta Los esparos del Ñorse. Todos los sábados recorrían las milongas y mientras bailaban les murmuraban amenazas bíblicas a las muchachas, tratando de redimirlas, o en todo caso, de seducirlas. Lucione carecía de todo encanto. Su lenguaje era muy limitado y sus conocimientos casi nulos. Aconsejado por un chofer de camionetas, resolvió reemplazar sus discursos de compadrito por un folleto explicativo, cuya redacción encargó al bibliotecario Vicente Peluffo. Peluffo, que era ateo, tardó seis años en terminar el trabajo. En realidad, lo que hizo fue un brevísimo atlas del Infierno, prolijo, austero, despojado de toda grandilocuencia. Lucione protestó alegando que las calles que él recorría eran tan horribles que se necesitaba un Infierno muy riguroso para que los vecinos no lo sintieran como una mejora. Peluffo prometió corregirlo, pero nunca lo hizo. Transcribimos su texto completo.

DESCRIPCION DEL INFIERNO.

1) Ubicación
Las opiniones son muchísimas. Los romanos lo situaban bajo el Polo Sur.
Gregorio Magno hablaba de un volcán de las islas Lípari. Otros han señalado el
Etna, o el centro de la Tierra, o las Antípodas, o el Sol, o el valle de Josafat. En el Huon de Bordeaux se dice que el infierno es una isla llamada Moysant. Hugo de Auvernia jura que encontró la puerta del infierno en el lejano Oriente. Acerca de las puertas, se conocen varias: el pozo de San Patricio, en una de las islas del lago Derg, en Irlanda; el fondo de un lago cerca de Pozzuoli; la que se llama Averno, ubicada en el camino del cabo Tenaro, que fue la que utilizó Heracles para raptar a Cerbero; en la vecindad de Heraclea del Ponto, en Trecén; debajo de Jerusalem; en la boca de los volcanes; en Ceram, una de las islas Molucas. La principal de las entradas tiene nueve puertas: tres de bronce, tres de acero y tres de diamante.
En general se coincide en que el intierno está bajo la corteza de la Tierra. Los sabios de la Antigüedad creían que bajo los ínfimos sótanos estaban las raíces del Arbol de la Vida y del Arbol del Conocimiento, cuyas ramas superiores rozan el Trono del Señor.
Los griegos decían que bajo el Infierno había otra instalación aún más profunda: el Tártaro. La distancia entre la tierra y el Infierno era la misma que entre el Infierno y el Tártaro. Esta distancia fue precisada en distintas ocasiones y era exactamente la longitud recorrida en caída libre por un cuerpo al cabo de nueve días. Sin embargo, la palabra egea tar se relaciona siempre con la idea de
occidentalidad, así como salma indica la orientalidad. De este modo tar-tar
significaría "muy, muy al oeste".

2) Extensión
El propio Satanás midió una vez el Infierno, por orden de Cristo, y calculó que desde la puerta hasta el fondo había 100.000 millas. Resulta extraño que un establecimiento situado en el interior de la Tierra sea mucho más largo que el diámetro de ésta. Otra cuestión aparece: si el Infierno es eterno, la Tierra también debe serlo.
Pero hay dictámenes en disidencia: Milton no ubica al Infierno en el centro de la Tierra sino a una distancia tres veces mayor que la que nos separa del planeta más lejano (unos 990.000.000 de leguas); el jesuita Cornelio Lapide calcula unos 200 nudos. El ruso Salzman, que es jugador de dados, conjeturó que un lugar destinado a desagradar debía ser, ante todo, chico. Los réprobos debían estar amontonados unos sobre otros, sin privacidad, porque la privacidad es también la libertad. Salzman sostenía que así como en el cielo (o en el amor) el deleite está dado por quien nos acompaña, en el infierno el principal tormento consiste en la vecindad de personas poco recomendables.

3) Centros urbanos
Emmanuel Swedenborg, que recorrió prolijamente el cielo y el infierno, declara que las ciudades terrestres tienen su doble en las alturas y su triple en el abismo.
Existe una Londres celeste y una Montevideo infernal, para deleite de los bienaventurados ingleses y para tormento de los réprobos uruguayos. En todo caso, Swedenborg juraba que la vida de ultratumba no era una condena ni una recompensa, sino una elección. Los malvados elegían el infierno. O mejor dicho, el lugar que elegían los malvados se convertía por esa misma razón en el infierno.
Dante representa la ciudad de Dite, rodeada de fosos hediondos, torres de fuego y murallas de hierro. San Buenaventura cree que el infierno es enteramente urbano. Sin embargo, innumerables cronistas consignan la existencia del continente helado, al este del Orco. Allí viven las arpías, las hidras, las gorgonas y las quimeras. Es una región de tempestades perpetuas, de huracanes
y de granizo.
La capital del infierno es Pandemónium, que más que una ciudad es el castillo y cuartel privado del Diablo. Esta construcción puede considerarse una criatura, pues responde a las órdenes de Satán. Con sólo decir una palabra aparecen o desaparecen habitaciones, se abren o cierran puertas, etc. El Pandemónium manifiesta el mayor de los lujos, pero también el más tremendo horror. Desde sus torres más altas es posible ver todo el Infierno.
Además de las habitaciones del Príncipe del Mal, están los aposentos de los demonios principales: Asmodeo, Abadón, Mammón, Belial, Leviatán, Mefistófeles, Belcebú, Astaroth. Se trata de antiguos Serafines y Querubines, que después de la Caída se convirtieron en ministros y alcahuetes de Satán.
A pesar de los esfuerzos que se hacen por conservarlo, el Pandemónium muestra un aspecto bastante ruinoso. Esto sucede en todas las construcciones del Infierno.
Otros hablan de la Babilonia infernal, perpetuamente incendiada, recorrida por aguas turbias y cubierta por un cielo de hierro y bronce. Los vientos son helados o abrasadores. Las plantas son siempre venenosas y los animales son monstruos cuya razón de existir es atormentar a los condenados.

4) Hidrografia
Hagamos mención de los principales ríos: *Cocito: también llamado Río de los Lamentos, a causa de los lastimeros sonidos que en sus orillas resuenan. Su corriente es muy fría y se dice que sus aguas no son otra cosa que las lágrimas de los condenados. Se une con el Flegetonte, que es el río de las llamas, en una gran cascada de la que nace el Aqueronte.

* Aqueronte: es el río que atraviesan las almas para llegar al reino de los muertos.
Es un río lento, negro y profundo, de aguas amargas y orillas imprecisas,
cubiertas de cañaverales. Los romanos lo situaban en las cercanías del Polo Sur.
El barquero Caronte se ocupa de cruzar a las almas hasta la orilla opuesta del río.
Se trata de un viejo horripilante que conduce la barca, pero no rema. En verdad, obliga a las mismas almas a hacerlo. Por cada viaje cobra un óbolo y es por eso que los antiguos sepultaban a los muertos con una moneda en la boca. Cuando Heracles visitó los infiernos, le dio una soberana paliza y lo obligó a pasearlo.

*Leteo: es el río del que bebían los muertos para olvidar su vida terrestre. Se le llama también Fuente del Olvido. Algunos dicen que el famoso licor que limpia los ayeres no es otra cosa que agua del Leteo. Su curso es silencioso y apacible, aunque lleno de caprichosas sinuosidades. Los condenados procuran inútilmente mojarse siquiera con una gota de estas aguas para perder en dulce olvido el sentimiento de todos sus males. Pero jamás lo logran. La mismísima Medusa custodia esta corriente.
*Estigia: sus aguas tienen propiedades mágicas. Es el río en el que Tetis sumergió a su hijo Aquiles para hacerlo invulnerable. Los dioses lo usaban para comprometerse por juramento. El procedimiento usual era el siguiente: Zeus enviaba a Iris a llenar una jarra, ante la cual se juraba. Si el dios cometía luego perjurio le esperaba un castigo horroroso. Permanecía un año sin respiración. Tampoco podía comer ni beber. Finalizado ese año, quedaba durante otros nueve al margen de los dioses, sin participar de sus reuniones y festines. El río Estigia tiene origen en una fuente de la Arcadia, cerca de Nonacris, que tal vez quiere decir "nueve precipicios". Sir James Frazer visitó el lugar en 1895 y explicó la descripción de Hesíodo, que habla de pilares de plata, observando que durante el invierno enormes carámbanos cuelgan sobre los desfiladeros. La fuente brota de una roca y luego se pierde bajo la tierra. Sus aguas son venenosas, quiebran el hierro y los metales y no es posible llenar con ella ninguna vasija o recipiente sin que se rompa. Sólo los cascos de los caballos la resisten. Suele contarse que Alejandro de Macedonia murió envenenado por esa agua. Sin embargo, Frazer declaró que un análisis químico había revelado la ausencia de sustancias venenosas. Población La raza diabólica es muy numerosa. Algunos calculan que llega a sumar 10.000 billones.
En 1273, el cardenal de Tusculum recibió una revelación divina, conforme a la cual los demonios serían 133.306.668. La tradición hebrea hablaba de una cantidad menor: apenas 200, según el libro de Enoc.
Además de los demonios viven en el Infierno numerosos monstruos adjuntos que ayudan en las torturas y -por supuesto- los condenados. El número de estos últimos se obtiene calculando la cantidad de personas que han muerto desde Adán y restando a la cifra obtenida la suma de los que han ido al Cielo y al Purgatorio.
6) Decadencia del InfiernoEl poder del Diablo es limitado. No puede estar presente mucho tiempo en un lugar. Aparenta belleza, pero siempre alguna parte de su cuerpo presenta una deformación. Lo quema el agua bendita. Lo sigue siempre una estela de olor inmundo. Pero tal vez, la peor de sus limitaciones sea la imposibilidad de ordenar y mantener una estructura tan enorme y compleja como el Infierno.
Todos están demasiado viejos. Los ministros se han vuelto perezosos. Los demonios más activos se cansaron ya. Las tentaciones tienden a la ineficacia. Los pactos diabólicos son cada vez más escasos. Esto no obedece a la derrota del Mal, sino más bien a su triunfo. Los hombres se condenan solos, por mera estupidez o malevolencia, sin que haga falta la intervención demoníaca. Una vez muertos, tampoco es necesario ocuparse de atormentados, pues ellos mismos cumplen esta tarea con insólita eficacia. De este modo, el Infierno está lleno de legiones ociosas que vagan entre las llamas sin saber qué hacer.
7) Ventajas del Infierno
Sin caer en el consuelo insolvente, hay que decir que el condenado puede hallar alivio a sus dolores merced al poder de adaptación que es proverbial en la raza humana. Al cabo de mil años ardiendo, uno empieza a acostumbrarse. Es esencial en un gran dolor su carácter sorpresivo.
En otro orden de cosas, quien se halla en el abismo no puede ser amenazado, y que la amenaza consiste en prometer un mal. El mismo razonamiento nos hace advertir que en el Infierno nadie tiene miedo. Y una cosa más: toda noticia es buena.
8) Caprichos jurídicosConviene que los espíritus leguleyos anoten estas normas extravagantes.
Es posible salir del Infierno, salvo que uno haya comido algo en él. Después del primer bocado, las puertas se cierran para siempre. Los tormentos son perpetuos e incesantes, pero Dios concede recreos. Tal vez el Día de Navidad.
Una leyenda de finales del siglo IV relata la visita de San Pablo y el arcángel Miguel al reino de la perdición. Al ver el sufrimiento de los pecadores rogaron a Dios misericordia. Jesús se presentó en persona en el Infierno y concedió a todas las almas la gracia de no sufrir tormento alguno desde la hora nona del sábado hasta la prima del lunes. San Pedro Damián cuenta que cerca de Pozzuoli hay unas aguas pestíferas desde donde surgen unos pájaros espantosos que sólo son visibles desde la noche del sábado a la mañana del lunes. Jamás se alimentan. No es posible cazarlos. Algunos creen que son almas de condenados que disfrutan del consuelo concedido por Cristo. Sin embargo, los ruegos de los santos no deben ser muy frecuentes: suele afirmarse que los huéspedes del Paraíso hallan deleite en contemplar el sufrimiento de las almas en el Averno. Cualquiera puede imaginar la escena: una morralla de papanatas celestiales asomada al abismo, burlándose con gritos chuscos, arrojando porquerías y escupiendo. Abajo, entre las llamas, los condenados alzan puños como brasas, mientras gritan:
-¡Hijos de puta!
Dios mismo pone fin a la vergonzosa escena, echando a patadas a la patota de santurrones.
El hombre moderno, ansioso de mediciones exactas, desea saber qué posibilidades tiene de salvarse. Julián Loriot, célebre orador del siglo XVII, elaboró estadísticas consultando a un resucitado: de cada sesenta mil muertos, uno va al Paraíso, tres al purgatorio y 59.996 almas marchan al Infierno. Juan Crisóstomo calculaba que no había más de cien elegidos en toda la población de Constantinopla. Un eremita se le apareció a San Bernardo en su lecho de muerte y le aseguró que de los treinta mil muertos de aquel día se salvarían sólo dos. En cuanto al Juicio Final, debe recordarse que tendrá lugar en el valle de Josafat, no lejos de Jerusalem, y después de la resurrección, que habrá puesto a los condenados en posesión de sus hediondos y deformados cuerpos. Cristo dictará la sentencia en lengua siriaca.
En 1274, el Concilio de Lyon fundó el purgatorio. Allí van los que no son malos del todo y pueden beneficiarse con las oraciones y actos piadosos de los vivos. Enzo Lucione repartió entre los vecinos el folleto creado por Peluffo pensando que una amenaza impresa es más eficaz que una verbal. Sin embargo, la gente siguió pecando. Los vigilantes, que saben de amenazas, enseñan que el mal prometido debe parecer inminente. No importa tanto la aspereza de un castigo como la certeza y proximidad de su ejecución. Los delincuentes menos dotados sometidos a interrogatorio suelen confesar sus crímenes sólo para terminar con las presiones y los cachetazos. No calculan que el precio de ese alivio será una terrible condena. Las mentes pobres no reaccionan sino ante peligros inmediatos. El Infierno es lejano y acaso inexistente. Agotados los folletos, Lucione abandonó su misión de salvar almas y se perdió en el olvido.

30 jul 2012

Me quisieron robar



El 29 del 7 del 2012 a la noche me quisieron robar.


Un flaco me quería afanar una campera que es buena para pasar el frío pero mala para andar a la noche. Cualquier chorro le clavaría los ojos. Antes de que el tipo me agarre lo agarré primero y lo tiré al piso, me revolcó a piñas y viceversa. Las suyas dolían más que las mías seguro. No tengo nada de fuerza en estos brazos. Pero a mi no me importaba el dolor, sólo quería invertir la situación, estar encima suyo, tratar de someterlo.
De vuelta levantado el tipo me quería arrancar la campera pero en vez de eso le arranqué la suya. Y le manoseé los bolsillos, quería encontrar un arma o algo, quería arrancarle un arma o la vida.


Nadie me robó esta campera

 Al final llegó un amigo de ese flaco. Tuve SUERTE de que no se metiera. Me escapé, safé. Corrí unas cuadras, estaba cerca de mi casa. Le quité un ladrillo que decoraba una planta por ahí en la cuadra y cuando vi que los tipos se me acercaban lo mostré con ánimos de tirarlo (aunque mi puntería sea un asco) me metí en el patio de una casa cualquiera. Después de eso me fui a la mía.

El tipo olía a alcohol, pero tenía la intención y el hábito bien metido hasta el ojete. Me da asco que hoy día un pibe pueda decirle a su vieja o viejo que es chorrito y no lo muelan a palos.

En esa situación me acordé de este sentimiento asqueroso, de querer maltratar y matar a alguien, quería matar a ese abusador. No lo pude hacer en la escuela primaria, ni en la escuela secundaria. Pero ahora me acordé de eso.

Es por eso que quisiera matar a algún que otro "cazador", "acechador", o como le dicen en la jerga, chorro. Voy a prepararme para eso. Tarde o temprano quizás se me concrete. O no. O me van a bajar de un tiro. Sí, eso último es lo más probable que pase.

Lo único que se es que estoy loco, y que el miedo no me paraliza, sino que me llena de perversión y locura. De anhelo por lastimar a gente así. De querer que gente como esa, que también me pegaba y abusaba en la escuela esté muerta. Estoy jodido creo.


24 jul 2012

Memorias en el Recuerdo, un relato corto que escribí hace años

Este es un relato corto que hice para un concurso literario de la localidad Morón. Obviamente no iba a ganar porque el tipo de relatos elegidos suelen ser cotidianos en plan "no pasa nada en mi vida. pasa un evento curioso, al final todo termina triste, en decepción o mal". Mi viejo me criticó que el relato es muy compacto, como si estuviese forzado a abarcar mucho en poco espacio. Un poco de eso hubo debido al límite de páginas para el concurso, pero igual si quisiera narrarlo más extenso tendría que investigar un par de cosas al respecto.
Memorias en el Recuerdo

Por un lado, el caso de una muchacha, amnésica e indocumentada, pero cuyas huellas dactilares corresponden a las de un joven desaparecido hace más de cuatro meses.

Por el otro, un multimillonario incapaz de justificar ante el ente fiscal el origen de su extraordinaria fortuna.

Y en medio de ambas investigaciones estoy yo, un profesional recién egresado de la carrera de periodismo.

A decir verdad, tuve suerte al poder entrar a trabajar a un diario. Sin embargo, lo único que hago desde entonces es improvisar el horóscopo de turno. Si, es cierto que es la sección a la que relevan a los más nuevos en el periódico, pero esto no debería seguir así por más tiempo. Nonono, tengo ambición, hambre por ejercer todo lo aprendido en una investigación grande, de relevancia social.

Valiendome de esta cuestión ante el editor, logré tener luz verde para dedicarme a pleno en la investigación de alguna cuestión relevante. Fue así que, enredado en casualidades y causalidades, logré contactarme con los protagonistas de los sucesos descritos al principio.

Reviendo un caudal de noticias desfasadas me percaté de un detalle que vinculaba dos en particular; la mención por parte de sus protagonistas de una mujer exótica mujer blanca, de cabello moreno y ondulado, vestida con coloridas túnicas a la usanza hindú. Justamente, según propias palabras de los involucrados, su presencia implicó un ante y un después en su situación. Aparte de esto, no tenían nada más en común. Era como si la figura de aquella mujer fuese necesaria para llenar algún tipo de cabo suelto.

No obstante, parecía ser que eso era todo lo que tenía entre manos. Este tema se volvió una obsesión, y al no lograr avanzar me sentí perdido y desorientado. Habían pasado dos semanas desde que acerté en mi apreciación pero hasta entonces no conseguí progresar la investigación. Fue entonces cuando tuvo lugar el encuentro.

Ese día tenía franco.

Estaba caminando por la calle disperso en mis ideas, cuando ohi una extraña intromisión.-Fue usted quien me buscó, pero fui yo quien lo encontré -escuché con claridad. Era una voz femenina y ronca. Había mucha gente al rededor, pero por obra de la investigación tuve la idea fija demasiado tiempo así que no pude evitar identificarme con el llamado de atención, así que volteé para ver si iba dirigido a mí.

Fue entonces cuando la vi. Ahí estaba aquella exótica dama. La observé unos segundos antes de pronunciar palabra alguna, y aun así no esquivó mi mirada, sino que la sostuvo con una actitud suave y serena.-Buen y agradable mediodía, caballero -dijo, quizás como una manera de decir "buenas tardes".

¿Pero ella era realmente la persona que buscaba?

En efecto, podría comparar su particular vestir al de una elaborada prenda hindú.Los vivos colores de su manto saltaban en contraste al grisado urbano.

Me resultaba curioso cómo es que con una apariencia tan llamativa parecía que nadie, siquiera una mirada curiosa o perdida, posase sus ojos en su figura. Quizás sea por este detalle, pero nunca me había sentido tan solo como en aquel momento al estar rodeado de aquella indiferente multitud. Podría haber seguido absorto en aquel incómodo sentimiento, de no ser por la irrupción de su voz.

-Aquí estoy ante usted para cumplir un deseo-

-Espere un segundo -dije, contundente- ¿Cuál es el truco?- no hubo una mayor variante en el desenvolver de su expresión. Incluso parecía que esperara que hiciera un comentario por el estilo.

-Perspicaz es usted -dijo -pues en efecto, por instinto reconocerá que hay algo más detrás del simple hecho de desear. Pues en efecto, el precio a tal hecho es que, a cambio, algo de incierta naturaleza sea olvidado-

-De acuerdo- dije, simulando algún tipo de sorpresa y disimulando un poco el sarcasmo Entonces añadí -Pues verá, quisiera saber si no sería tan amable de permitirme hacerle algunas preguntas-

-¿No ejercerá un deseo?- consultó.-Y....- sostuve, sin pensar una respuesta -ha decir verdad, no-

-Si ese es el caso, lo lamento- dijo, con la misma emotividad de una asistente social- Mi deber se siñe a la posibilidad de consumar deseos- dijo, y oliendo quizás mi falta de credulidad en mi palabra, añadió -Si no considera desear nada, temo que no tengo compromiso alguno que me sujete a usted. -Acto seguido, hizo una reverencia y entonces añadió -Con su permiso -dijo, dando media vuelta y retirándose del lugar.

Ahí estaba ella, mientras sus colores palidecían alejándose entre la ajetreada muchedumbre.

-No puede ser- pensé -¿Y si en verdad es ella? Pero todo esto es una locura- por un instante, elegí no hacer caso a la razón y procedí a correr tras ella, no sea cosa que pierda una oportunidad irrepetible de... ¿de qué?

-¡De acuerdo!- dije, agitado no tanto por el trote sino por la posibilidad de perderla. Entonces me vio, con la misma predisposición amable de hace un momento.-Bien, ¿cuál es su deseo? -dijo. La imaginación no me daba para mucho, ni tampoco era que de verdad creyera en su palabra, así que procedí a ejercer mi "deseo".-Deseo hacerle una entrevista. Completa -dije, valiéndome de un raro sentido de la ironía.

-¿Está seguro? -replicó.-Por supuesto -contesté, más firme que convencido.

-En ese caso, sus deseos son órdenes -Asintió.

Así que ahí estábamos, en medio de una ajetreada peatonal. Luego de pensar un lugar adecuado para dar lugar a la entrevista, finalmente me decidí por un café callejero.Acomodados en nuestros asientos, yo pedí un cortado, y ella un café con leche.

A partir de ese momento aparté de mi cabeza diversas conjeturas respecto de la particular situación y me enfoqué a pleno en la entrevista.

Consideré lógico empezar consultándola por los casos que me llevaron a fijar mi mente en ella. Ella asintió, y entonces procedió a detallar los sucesos.

-Lo recuerdo, sí. Aquella muchacha cuyas huellas dactilares corresponden a la de un joven desaparecido- dijo, manteniendo una calma y credibilidad en su palabra inverosímiles en boca de cualquier otra persona- Pues no hay mucho misterio detrás del hecho. Del mismo modo en que lo conocí a usted, también me presenté ante él. Le planteé la realización de un único deseo. Él dudo, pero finalmente accedió-

Pude imaginarme en qué dirección iría el comentario, casi como si se tratase de una vuelta de tuerca propia de algún cuento fantástico. Sin embargo, no podía darme el lujo de adelantarme a su respuesta. Soy un periodista, no un especulador.

-Pero entonces, ¿qué relación tienen ambas personas?- pregunté, sintiendo mi cejas arqueándose ante la duda-

-Pues verá, nunca han habido dos personas. Él deseó ser ella, y su anhelo se consumó; ya había sido hecha una muchacha. Sin embargo, el impacto emocional tuvo sus consecuencias. Al poco tiempo de despertar en su actual circunstancia, había olvidado su identidad. Pasó un tiempo desorientado, así que procedí a otorgarme un amparo momentáneo. Era curioso, pero llegado el momento, parecía lamentarse de haber nacido mujer. Empero, mi papel ya había sido cumplido, por lo que me retiré de su presencia para proceder con mis actividades-

En efecto, había expresado una vuelta de tuerca, y encima con moraleja. Eso no esclarecía para nada mis dudas, pero daba como para reflexionar un buen tiempo. Sin embargo, tenía asuntos más importantes que atender, así que procedimos la entrevista.

-De acuerdo. Y entonces, ¿qué puede decirme del caso del "hombre rico"?-

-Oh, si. Ese es un caso reciente- dijo, como fingiendo un esfuerzo en hacer memoria- Ese señor había sido muy apenado por sus deudas. Fue así como deseó ser dueño de una incalculable fortuna- dijo. Sin embargo, parecía faltarle el mencionar un detalle fundamental en su relato. Fue así como procedí a interrogarle.

-Pero entonces, ¿cuál fue el truco esta vez? ¿qué olvido ese sujeto?-

-¿Olvidar? Desconozco ese detalle. El olvido puede tomar muchas formas y variantes. Puede ser que haya convertido en nada parte valiosa de su memoria. O quizás se haya desprendido de algún recuerdo menor. El olvido carece de voluntad, pero al fin y al cabo, ¿no llega a todos por igual?- dijo. Su comentario no esclareció mis dudas, sólo las amplió. Sin embargo, me sentí desubicado en tratar de preguntarle algo más claro, así que preferí seguir la entrevista por otro lado. Sin darme cuenta, en algún punto sería ella quien tome las riendas del diálogo pasando a establecer una sucesión de relatos y discursos.




El insípido ritmo de su habla en conjunto con el tono de su voz entretejían con arte una singular forma de persuasión. Luego de un par de relatos, ya no me importaba creer o no en ellas. Me resultaban interesantes. Fue así como, lo que empezó como una entrevista, dio lugar a lo que podría haber sido la narración de un interminable relato fantástico.

-Un pueblo anheló prosperidad, y cumplido su deseo, la obtuvo. Pero con el tiempo, este olvidó sus raíces. Y entonces, insaciable, insatisfecho y sin punto de referencia a la rigurosidad de otro tiempo, sobrevino la decadencia. -dijo, y acto seguido tomó un sorbo de su café con leche. Luego de eso, prosiguió.

-Un emperador que deseó ser el amo y señor de lo habido y por haber en la tierra y los mares. Así se consumó su anhelo, hasta el momento de su fallecer, cuando el imperio que erigió terminó por dispersarse y fenecer hasta convertirse en nada. Ni su nombre ha sido recordado siquiera como rumor. -y entonces volvió a beber otro sorbo. Así lo fue haciendo, entre reseña y reseña.

Uno tras otro fue describiendo los casos. Parecía no tener fin el desfile de situaciones e historias. De esta manera, la entrevista se desenvolvió en el marco de una charla de café que pudo haberse prolongado por horas durante el que pareció ser un mediodía eterno.

Con el tiempo la charla se volvió más distendida, casi podía percibir un tono de sinceridad en su voz, como si por un instante se estuviese olvidando de interpretar un papel.-Oh si, no han faltado personas con sentido del humor. Una vez hubo un sujeto que deseó que en ese mismo momento, ante sus ojos, apareciera un emparedado de pollo con tomates, mayonesa, ajíes en vinagre y otros ingredientes.-
-Ajá -asentí, esperando a que siguiera el relato, pero luego de unos segundos añadí -Y entonces, je, ¿cuál era el truco?- y entonces añadió.-Pudo haber sido cualquier cosa. Quizás se haya olvidado de que alguna vez pidió ese deseo, o tal vez no -y entonces añadió, entrecerrando los ojos e imponiendo en su voz un carácter sensual y reflexivo- Los vaivenes del olvido son un auténtico misterio.

Fue incierto el tiempo que pasamos juntos. Una parte de mí sintió que fue toda una vida. Otra apenas percibió horas. Sin embargo, llegado cierto punto, aquel interminable desfile de relatos llegó a su fin.

-En fin, mi estimado caballero. Desde el principio hasta el fin. Eso es todo lo que recuerdo- dijo. Fue esa aclaración la que, de alguna manera, me devolvió a la realidad en tiempo y forma. Quise hacerle más preguntas, esta vez sobre ella misma, su propia historia, su pasado. Sin embargo, no pude pronunciar palabra alguna. Luego de un instante de incómodo silencio, sutilmente ella irrumpió el encuentro.-Espero haber satisfecho su anhelo- dijo, otorgándole a su voz a aquella fría formalidad conque se presentó. Acto seguido, se levantó de su lugar y efectuando una reverencia, esbozó sus últimas palabras: -Mi papel ya ha sido cumplido. Debo retirarme para proceder con mis actividades-

-¡Espere! -grité. Esta vez temiendo algún tipo de desarraigo. Me reconocí más sólo que nunca. Ella se alejaba entre la muchedumbre. Mis piernas no reaccionaron, era como si hubiese permanecido sentado allí durante meses. Simplemente, no respondían como debían. Cuando finalmente fui capaz de levantarme, ella se había transformado en nada más que un recuerdo de mi pasado.

La confusión me abrumó. Pronto, mi mente empezó a maquinar toda clase de extravagantes teorías. Tanto tiempo había dudado la entrevista, y aun así sentía que no tenía nada tangible entre manos.

¿Quién era realmente ella?

¿Podría haber sido algún tipo de timadora? instintivamente, palpé mis bolsillos. Todo estaba en su lugar, desde mi billetera hasta mi celular. Sin embargo, no pude evitar sentirme paranoico el resto del día franco. Sin embargo, no puedo decir que haya vuelto con las manos vacías. En mi poder tenía, más que una entrevista, una crónica detallada detallada de incontables sueños perdidos por la humanidad.

Fue así como, puliendo determinados detalles y otorgándole la debida coherencia al material, presenté el producto final de todo mi esfuerzo al editor. Al final me mandaron a la "sección paranormal", compartiendo terreno con ovnis borrosos y el pitufo enrique. Pero lo llamativo es que, lo que empezó como los sobrantes en tono conspirativo de una "no-noticia" menor terminó por generar suficiente interés como para que, sucesivas ediciones después se publicaran versiones más extensas y fieles a lo redactado en mi investigación. Llegado cierto punto, la tirada del diario se agotó en sus sucesivas ediciones y pronto el asunto llegó hasta la televisión. A partir de entonces, el asunto parecía imparable; entrevistas y testimonios a personas que afirmaron haber conocido una dama de similares características. Algunos casos eran creíbles, otros no tanto hasta que al final dejó de importar. La gente se había conmocionado con el asunto, como si se tratase de un fenómeno social. Para mi era claro que, más allá de la esencia original del asunto, los medios encontraron una nueva mina de oro. No obstante, con la misma súbita intensidad con que el asunto tomó relevancia, este fue decreciendo en interés hasta quedar perdido en el olvido.

Me resulta difícil verme hoy día haciendo el seguimiento de algún caso "paranormal".

Pero si hay algo que al día de hoy queda picando en mi conciencia¿todo este asunto se perdió en el olvido por obra de la "clausula" de mi deseo? ¿o quizás sea parte de la naturaleza misma de la información?Lo único que sé es que, hoy por hoy, soy incapaz de reconocer la angustia que sentí al despedirme de ella, como si aquel encuentro no fuese más que la vaga ilusión de un sueño perdido.

6 oct 2009

Nativos de ningún lugar

Este es el pequeño post que hice alguna vez en un foro. Quizás sea uno de los pocos textos carentes de corrosión que llegaran a ser publicados en este blog leido por nadie, pero como con todo, creo que vale la pena publicarlo, a más no ser como testimonio de su existencia. Después de todo, quizás esa sea la única utilidad de este gratuito espacio virtual.

No sería de extrañar que a alguien le interesara. En realidad, raro sería pensar en qué eventos del azar atraería a algún posible lector a este espacio....

Una vez le pregunté a una profesora, "nosotros somos nativos americanos?" y me dijo que no, que no somos nativos americanos. nativos americanos son los indios. pero entonces le pregunté con la misma tónica de humor "pero entonces somos nativos européos?" y me contestó que no, que no somos nativos européos. somos inmigrantes.

Entonces al final me quedé callado. viendo que el humor de las preguntas era interpretado con cierta hostilidad, supuse que de su parte no hallaría respuesta ni ganas de continuar con el asunto. entonces me pregunté a mi mismo si en verdad teníamos identidad, y si esa posible falta de identidad es lo que determinara nuestros errores y falencias como pueblo.

De todo ese asunto no quedo nada y ahora me pregunto, si no somos nativos americanos ni nativos europeos, ¿eso nos quita méritos para decir que no pertenezcamos a algún lugar en el mundo?