Fuente del quotéo: Tarreo

Mientras que los apostadores
compulsivos, los alcohólicos y los drogadictos necesitan más y más
cantidades de lo que consumen para mantener su adicción, la adicción a
los videojuegos y la pornografía se alimentaría del aislamiento y la
novedad. A estas y otras conclusiones llega el nuevo libro del doctor
Phillip Zimbardo (autor de
El efecto Lucifer y
La paradoja del tiempo,
entre muchos otros) de la Universidad de Stanford, quien tiene más de
30 años de experiencia en el campo de la psicología social y
comportamiento situacional.
En el libro titulado
La desaparición de los hombres: por qué los chicos sufren y qué podemos hacer al respecto,
Zimbardo y su asistente Nikita Duncan afirman que la "adicción a la
excitación" -la que se obtiene en la pornografía en Internet tanto como
en los videojuegos- ha dañado a los jóvenes estadunidenses. A diferencia
de la adicción a las sustancias, este tipo de excitación se basa en la
novedad y la diferencia, por lo que el "adicto" buscaría sólo otros
exponentes, en lugar de una mayor cantidad.

En el libro se
argumenta que este tipo específico de adicción está creando una
generación de jóvenes hombres (hablan específicamente del sexo
masculino) incapaces de lidiar con la realidad "pura y dura", como las
relaciones personales, los estudios académicos y las obligaciones
laborales.
Duncan, asistente del profesor Zimbardo, afirma que
"existe un abuso general de los videojuegos y el porno -especialmente en
aislamiento social-, el cual no está balanceado con otras actividades
como el ejercicio, la sociabilidad cara a cara con sus pares, o tiempo
individual de cualquier tipo con un mentor masculino."
Por
desgracia, parece que el libro basa sus conclusiones en excepciones sin
duda lamentables de los videojuegos, pero que no podrían tomarse por la
generalidad de los casos: hablan del chico que jugó
StarCraft por 50 horas hasta que murió (y seguramente se habrán enterado de un equivalente relacionado con
Diablo III
hace unos días), así como del multiasesino Anders Bering Breivik, que
cometió una de las matanzas más cruentas de Noruega y que, para
desgracia de nuestro pasatiempo favorito, afirmó ser fan de
World of Warcraft y
Call of Duty: Modern Warfare 2.
Zimbardo
tiene un historial de radicales experimentos sobre la conducta humana
en sociedad, así como sobre sus motivadores ideológicos. Con todo, sus
detractores han afirmado que sus conclusiones llegan a rayar en la
generalización. Esperemos echar mano del libro pronto.
*Las imágenes que ilustran el presente quotéo no tienen relación alguna con el mismo y figuran meramente por motivos ilustrativos, periodísticos, diversión y joda.