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9 jul 2012

Defectos que odiamos en nosotros mismos

Un tema recurrente suelen ser los defectos del mundo. La idiotez, la arrogancia, y todas esas cosas que generalmente suelen atribuirse a un tercero. En este caso tiro la iniciativa para hablar en todo caso de algo más difícil, nuestros propios defectos. No los llamaría errores porque, digamos, en este caso intervendría una cuestión más crónica.

En mi caso el defecto que más circula en mi cabeza últimamente (y que francamente anhelaría arrancarme) es el hablar mal de un tercero. Quizás por ejemplo en una ocasión estoy en un grupo de gente que habla mal de otra persona y entonces confío en el criterio de ellos y, en un afan por disfrutar del desprecio justificado, también aporto un grano de arena. Pero después capaz que conozco a esa otra persona, veo que no me genera una sensación hostil como creería y los roles se invierten. Esto es algo que no me gusta nada y el sentir diversión por esto ciertamente me resulta en momentos de reflexiva soledad como algo desagradable.

Otro defecto que tengo es la falta de entusiasmo y constancia. A veces quiero dibujar algo o escribir determinada cosa y el único modo ligeramente artificial que logro emplear para disfrutar de ello es, por ejemplo, sentir que dicha obra es similar a otra que admiro. Por ejemplo capaz que quiero hacer un comic con bestias mutantes y entonces me pongo a consumir material vinculado a las Tortugas Ninjas, por inventar un ejemplo.

Mi tercer defecto a destacar es la adicción a estar frente a la pc, pero creo que este blog es prueba fehaciente de ello. En fin, cosas que pasan ¿y ustedes?

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